miércoles, 7 de enero de 2015

SALVADOR BORREGO (6): "La razón es que Alemania estaba fuertemente industrializada y el Capitalismo había crecido allí considerablemente. Apoderarse de Alemania le daría al Marxismo una gran influencia internacional."


DOGMA MARXISTA QUE LA REALIDAD DESMIENTE

De acuerdo con el dogma fundamental del Marxismo (tesis, antítesis y síntesis), el Capitalismo se basa en la propiedad privada, explota a los obreros, crece al concentrar capitales, degenera en crisis económica de superproducción y aumenta así el número y la miseria de los proletarios. Y todo esto, añade el Marxismo, “ocasiona inevitablemente que el Proletariado se lance a la Revolución, expropie los bienes de los Capitalistas, cese la explotación del hombre por el hombre, desaparezca la crisis económica, aumente la productividad en forma extraordinaria y la personalidad humana y la cultura puedan desarrollarse libremente". O sea una especie de Paraíso.

Pero resulta que Rusia no estaba ni siquiera medianamente industrializada, ni era una potencia Capitalista, ni había llegado a la concentración de capitales, ni tenía crisis de superproducción. No hubo tal proceso de auge Capitalista, crisis por aumento de producción y revolución proletaria, sino que mediante golpes de terror cayó en el Comunismo. No ocurrieron las etapas sucesivas auguradas por Marx. El cambio de régimen fue obra de una conjura.

Y una vez suprimida la propiedad privada ("expropiados los expropiadores") no cesó la "explotación del hombre por el hombre", ni aumentó la productividad, ni hubo auge, ni "la personalidad humana y la cultura" pudieron "desarrollarse libremente". Toda la teoría quedó desmentida en la práctica. Toda la teoría dizque filosófica, económica y política resultó ser únicamente la envoltura oropelesca de un sistema esencialmente hecho para dominar pueblos. Al imponerse el Comunismo en un país aún no capitalizado, como Rusia, evidenció la falsedad de su dogma (tesis, antítesis y síntesis) de que el Capitalismo crece y desemboca inevitablemente en el Marxismo. También demostró que el Marxismo no es consecuencia del Capitalismo, sino conspiración que se impone por el engaño y el terror.

Los Marxistas no-rusos se apoderaron de Rusia, porque vieron la oportunidad de aprovechar la ignorancia de las masas y los trastornos causados por la guerra, pero su propósito inicial era apoderarse de Alemania. Kissel Mordekay (conocido como Karl Marx) había dicho: "La ineluctabilidad histórica de este movimiento se limita, pues, expresamente, a los países del Occidente europeo".

El "Manifiesto Comunista" de 1848, de Marx y Engels, decía: “A Alemania sobre todo es hacia donde se concentra la atención de los Comunistas". La razón es que Alemania estaba fuertemente industrializada y el Capitalismo había crecido allí considerablemente. Apoderarse de Alemania le daría al Marxismo una gran influencia internacional, en armonía con el falso dogma Marxista de que el Capitalismo, al crecer, empobrece a las masas y determina que éstas reaccionen e impongan el Comunismo. Así pretende este movimiento encubrir su esencia de conjura internacional, presentándose como acción reivindicadora nacida espontáneamente del Pueblo.

A mediados del siglo pasado, en junio de 1849, los Comunistas hicieron un esfuerzo supremo por apoderarse de Alemania. Provocaron agitación y sangrientos motines, pero fracasaron. El país tenía una sana opinión pública, que era un valladar contra los desorientadores, y tenía un Ejército tradicional que derrotó a los subvertidores. Marx y Engels (nacidos en Alemania, aunque no alemanes). Continuaron conspirando y en 1864 Marx fundó la Primera lnternacional Comunista, que tenía por objeto inmediato lograr la Comunización de Alemania. Todos los escritos, conferencias, juntas, etc., de los conjurados Marxistas utilizaban el idioma alemán.

Todavía a principios del siglo XX, llich Ulianov Blank (conocido como Nicolás Lenin), decía que prefería triunfar en Alemania que en Rusia y soñaba con formar (en una segunda etapa), un bloque de Alemania y Rusia para imponer el Comunismo en todo el mundo.

Como en Rusia había menos defensas morales, Lenin vio la oportunidad de montar ahí su primera base de operaciones en 1917, y lo logró. Sin embargo, ya para el año siguiente los jefes rojos estaban haciendo desesperados intentos por Comunizar a Alemania, aprovechando el fin desastroso de la guerra y la consiguiente desmoralización y desorientación del Pueblo alemán. Kurt Eisner (nacido en Alemania, pero no alemán) agitaba en el sur del país para que la provincia de Baviera se separara de la nación, y en 1919 proclamó en Baviera un régimen Marxista de "Consejos de Obreros y Soldados". La bandera roja ondeaba en los arsenales. La guerrilla urbana se había apoderado prácticamente de Munich en un golpe de sorpresa.

En Kiel y en Berlín fueron movidas otras chusmas comunizantes. En Berlín la guerrilla urbana era encabezada por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg (nacidos en Alemania, pero no alemanes de sangre ni de espíritu), y pedían la abolición del Ejército, la formación de una gendarmería mandada por oficiales elegidos por los gendarmes, y la desaparición del Estado Mayor General. Los revolucionarios se lanzaron sobre la Cancillería, pero la guarnición los dispersó a tiros. Los oficiales de una división de caballería capturaron y ejecutaron a Rosa Luxemburg y a Karl Liebknecht. Hubo aproximadamente mil muertos en los motines de Berlín, pero los rojos quedaron derrotados.

En Munich también reaccionó el Ejército y barrió con el gobiernito soviético de Eisner. Lo mismo ocurrió en Kiel. La Infiltración física de los Eisner, los Liebknecht, los Luxemburg, etc., no había sido suficiente, aunque contaba con numerosos cómplices en la prensa, en las finanzas y en las dependencias oficiales. Y la Infiltración Mental había fallado también, ante una opinión pública que no se dejaba seducir fácilmente.

La revolución violenta fracasó así en Alemania en 1919. Pero la revolución violenta no es la única carta del Marxismo. Cuando no se puede ganar todo de un golpe se recurre al plan mínimo, más lento, el de la revolución pacífica. Ambas van a la misma meta, aunque a diferente velocidad.

Cuando no se puede o cuando se considera inoportuno tomar una fortaleza en ataque frontal y abierto, se le flanquea. Se le cerca, se le engaña, se le debilita, a reserva de asaltarla y conquistarla más tarde. Esto es lo que hace la llamada revolución pacífica.

El principal ideólogo de la "revolución pacífica” fue Eduard Bernstein, nacido en 1850 en Alemania, como Marx y Engels, aunque tampoco alemán.


Salvador Borrego Escalante (México); del libro "Infiltración Mundial."







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