lunes, 16 de febrero de 2015

EL ESTADO NUEVO (11): "La Unidad Nacional aparece cuando una historia y una civilización comunes producen una constante conexión entre aquellas razas, ya que una de ellas tendrá siempre preponderancia e impondrá su marca propia al carácter nacional. Un Pueblo nace de la Comunidad de Sangre. El NS no exige de un Pueblo una sola Raza. El término Ario se debe a la Ciencia Lingüística."



NOCIÓN ÉTNICA DEL PUEBLO

Al lado de la noción jurídica de pueblo, existe una noción étnica. Es por sí misma anterior y exterior al Derecho y al Estado, toda vez que no está determinada por ideas fundamentales jurídicas. También ha sido considerada durante largo tiempo, como completamente ajena al Derecho. Se debe a la innovación aportada por el Nacional-Socialismo, haberse considerado que el Pueblo, como hecho étnico, era un elemento determinante del Derecho y del Estado, debiendo en este sentido penetrar y figurar como idea fundamental jurídica y política en la Teoría del Derecho y del Estado. Pero se pueden interpretar de distintas maneras los agrupamientos étnicos nacionales. Precisa, por consiguiente, concretar de qué manera concibe el Nacional-Socialismo su concepción étnica de Pueblo, para comprender cómo considera la estructura del alemán. 

La doctrina germánica no admitió jamás como noción étnica de Pueblo, la concepción voluntarista francesa, que iguala la formación del Pueblo y su unidad, a la adhesión voluntaria de aquellos que desean formar parte de dicho cuerpo político, y ello por diversos motivos que constituyen los elementos determinantes del deseo de vivir en común. La famosa definición de Renan responde a la citada concepción voluntarista de la nación. Dicha concepción es de orden psicológico o espiritual, excluido todo carácter biológico. 

En Alemania, se ha admitido únicamente, como concepción étnica de Pueblo, una noción objetiva. A principios del siglo XIX, destacó la idea de que el Pueblo era una comunidad natural procedente de un origen y de un idioma comunes y constituyendo una unidad espiritual merced al Volksgeist. La aportación del Nacional-Socialismo a la meritada concepción objetiva de la noción étnica de Pueblo, ha consistido en introducir en la misma un nuevo elemento esencial de capital importancia: la idea de raza. La noción étnica de Pueblo ha llegado a ser de esta forma, en la doctrina Nacional-Socialista, una noción esencialmente Racista, es decir, consistente en considerar el hecho de la raza como fundamento esencial para todo agrupamiento étnico nacional. 

Pero dicho elemento racista puede, como determinante del agrupamiento nacional, ser concebido de dos maneras. Puede considerarse al Pueblo como comprendiendo una unidad de raza, identificándose con una raza, o, al menos, tendiendo o debiendo tender a dicha unidad racista. Puede admitirse también al Pueblo como compuesto por distintas razas, pero con la condición de que las mismas estén emparentadas entre sí, toda vez que gracias a este parentesco puede realizarse la Unidad Nacional. Por ello, en dicha concepción, el Pueblo, por ser imposible, ya no se identifica con una raza. Sin embargo, debe tenerse en cuenta sobre la idea de raza, que el Pueblo no puede estar compuesto de una raza cualquiera: las razas componentes deben estar emparentadas entre sí, excluyendo a las que no lo estén. Por otra parte, la idea racista subsiste todavía en el hecho de que aquella de las razas componentes que posee cuantitativa o cualitativa preponderancia sobre las demás, debe considerarse que confiere al Pueblo su propio carácter y, en consecuencia, favorecerla, para que se perpetúe la especial fisonomía del Pueblo.

Así, desde dicho punto de vista, la unificación de un Pueblo descansa, no sobre la unidad de raza, ya que dicha unidad es imposible, sino sobre el parentesco de las razas que lo componen. La fisonomía de cada Pueblo procede de que, entre las razas emparentadas que lo componen, una de ellas predomina.

Es unánime actualmente el indicado punto de vista sobre el Racismo y, como dogma intangible, manifestase en la doctrina Nacional-Socialista y, además, se consigna asimismo en las leyes, cuyas disposiciones se basan en la idea Racial. No puede, no obstante, asegurarse, que no haya habido sobre dicho extremo, sino variaciones, al menos algún vaivén en la doctrina. Sus intérpretes autorizados afirman categóricamente que la misma no ha variado jamás sobre la Concepción Racista del Pueblo, en cuanto al fondo. Únicamente ha podido modificarse la forma de expresión. Siempre ha subsistido la misma idea. Si se han sostenido otros puntos de vista, jamás han sido retenidos por el Nacional-Socialismo y su legislación. A pesar de la rotundidad de dichas afirmaciones, puede todavía dudarse. Es tal vez exagerado por parte de un extranjero, pretender interpretar una idea alemana. Pero la cuestión es demasiado importante para abstenerse de considerarla de nuevo. (*)

Precisa examinar sucesivamente la expresión de la idea Racista en Mein Kampf, en la legislación de principios del régimen y, en fin, en las leyes de Nuremberg.

(*) He aquí lo que dice el Profesor Scheuner, en relación con la susodicha unidad doctrinal:

“M. Bonnard me permitirá remarcar que no existen dos distintas concepciones racistas. Lo que M. Bonnard denomina concepción primera no ha sido jamás la concepción Nacional-Socialista. El Nacional-Socialismo ha establecido en todo momento una distinción entre el Pueblo y la Raza. La unidad de un Pueblo descansa sobre la Comunidad de la Sangre y no sobre la Unidad de la Raza. En todo Pueblo pueden hallarse los elementos de diversas razas. Pero dichas razas, a fin de poder componer una unidad, deben hallarse emparentadas. La Unidad Nacional aparece cuando una historia y una civilización comunes producen una constante conexión entre aquellas razas, originariamente distintas, ya que una de ellas tendrá siempre preponderancia e impondrá su marca propia al carácter nacional. Dicha raza preponderante es, para Alemania, la Nórdica. Podemos observar sin dificultad, a través de la historia respectiva, el origen de las naciones francesa, alemana e inglesa. Precisa remontarse casi mil años atrás para hallar la cuna de los pueblos alemán y francés. El desmembramiento del Imperio Carolingio en dos reinos distintos, produjo la Unidad Nacional de los pueblos alemán y francés. Un Pueblo nace, por lo tanto, de la Comunidad de Sangre que crea una historia común.

El Nacional-Socialismo no exige de un Pueblo una sola Raza, ya que ello sería pedir lo imposible; pero sí reclama la eliminación de elementos no emparentados, y por ello combate toda promiscuidad de las sangres alemana y judía. Si las leyes de 1935 han sustituido “la sangre alemana o emparentada" al "origen ario", no puede por ello producirse una modificación de la legislación o de concepción racista. Se trata, simplemente, de una expresión más clara. El término Ario se debe a la Ciencia Lingüística. Pero el idioma no es el criterio de la raza. He aquí el porqué las leyes de 1935 han recurrido a términos más claros."


Profesor Roger Bonnard; del libro "El Derecho y el Estado en la Doctrina Nacional-Socialista".







2 comentarios:

  1. Hola.. Un gusto conocer vuestra pagina, que por cierto me sorprendió por lo bien hecha y pulida que esta.. Soy un estudioso de la obra de Friedrich Nietzsche.. Por cierto espero poder en algún momento aportar información al grupo.. Un saludo cordial..

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    1. ¡Petar arambasic, bienvenido a Espejo de Arcadia!
      Qué gusto que esta página haya resultado de su agrado. Sería un privilegio poder contar con una aportación suya. ¡Reciba un saludo desde México!

      Ana V.

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