jueves, 12 de febrero de 2015

SWÁSTICA (5): "El culto solar no se reducía a una simple adoración material del astro solar, sino que era la expresión de reverencia ante el símbolo de una realidad más alta e inaprensible. Para los Arios el Sol era el símbolo de Dios. El resplandor dibuja en el cielo una gran cruz luminosa."



EL CABALLO Y EL CISNE


Los griegos de la Época clásica designaban con el nombre de hiperbóreos a los pueblos situados vagamente en los extremos del norte y del oeste de Europa, es decir los celtas y los germanos. Gracias al comercio del ámbar, ellos poseían sobre estos pueblos algunos conocimientos mezclados con fábulas. Sabían que aquellos hiperbóreos reverenciaban mediante un culto especial a un dios que ellos identificaban con Apolo (Apolo era primitivamente un dios de la Luz y el Sol). En el siglo IV a.C. Hecateo de Abdera hablaba de una isla (Gran Bretaña) ocupada por los hiperbóreos en la que éstos habían levantado a Apolo un templo magnífico de forma circular (algunos autores lo han asociado a Stonehenge). Julio César cuenta en su obra "La guerra de las Galias" que los germanos adoraban al Sol, el fuego y la Luna.

Los pueblos de estirpe indoeuropea rendían culto al Sol, mediante la celebración de la fiesta y los ritos del Solsticio, cuyos ritos cristianizados (Navidad, liturgia del Sábado de Gloria, fuegos de la noche de San Juan) han permanecido hasta hoy entre nosotros. Según Pierre Vial: "Los textos arios hacen del sol el origen de todo lo que existe, el principio y el fin de toda manifestación... El ciclo solar simboliza la alternación vida-muerte-renacimiento... El Sol es un aspecto del árbol del mundo (del árbol de la vida) que se identifica con el rayo solar". Entre estos pueblos el culto solar no se reducía a una simple adoración material del astro solar, sino que era la expresión de reverencia ante el símbolo de una realidad más alta e inaprensible. Para los Arios el Sol era el símbolo de Dios.

En el año 1902, en Trundholm, localidad situada en la parte norte de la isla de Seeland (Dinamarca), apareció un pequeño carro de bronce con un caballo que arrastraba un disco dorado colocado verticalmente. Este objeto, imagen incontestable del disco solar, revelaba el destino preciso de toda una serie de discos en oro y carros votivos que han ido apareciendo posteriormente. Estos discos están profundamente decorados con símbolos solares como son los círculos concéntricos, el círculo crucífero y la estrella.

También hay que constatar la asociación entre el culto solar y el caballo, que veremos reaparecer en otras regiones y épocas: Así, el mito indoeuropeo del disco solar arrastrado por un caballo, reaparece en un himno védico que habla del carro solar "de rueda única" que hace avanzar "un corcel único". Dechelette ve reforzada esta teoría en la asociación de símbolos solares y cráneos de caballos que aparecieron en los túmulos de Mané-Lud, en Locmariquer (Bretaña), y en el tema caballo-disco solar que volvemos a ver en la isla de Siros en el mar Egeo.

En las regiones del norte, el Sol describe un movimiento rectilíneo a lo largo del horizonte produciendo así la imagen de una rueda de fuego que gira lenta y serena en las alturas. Aquí el resplandor del Sol dibuja a veces en el cielo una gran cruz luminosa que se destaca sobre el fondo de un círculo radiante (es el meteoro que se conoce con el nombre de halo solar o parhelios). Esto nos da la forma de rueda o disco cruzado con que aparece representado en los petroglifos escandinavos de la Edad del Bronce.

Los mitos antiguos relativos al Sol se refieren al recorrido aparente que efectúa en veinticuatro horas alrededor de la Tierra, trayecto dividido en dos fases: durante la primera, se eleva de Oriente, recorre su ruta celeste y desaparece en Occidente sobre las aguas del río Océano que rodea a la Tierra; durante la segunda, invisible a los humanos, navega sobre las aguas, de Poniente a Levante, para regresar a su punto de partida. El astro, durante ese segundo recorrido, navega sobre un barco que simboliza este viaje en que deja a la tierra en tinieblas. Este éxodo del astro de la luz afectaba especialmente a los habitantes de las regiones hiperbóreas, donde las interminables noches de invierno contrastaban con los días más largos del verano. 

Los arqueólogos tienen por representaciones solares a las barcas que frecuentemente aparecen en los grabados rupestres de esta región. Sobre la barca solar, M. Montelius afirma: "Del modo en que se representaba el Sol portado por una barca, la barca pertenece a los símbolos solares. Entre los numerosos navíos de los grabados rupestres, muchos deben ser símbolos. De ellas hay también diversas figuraciones similares que aparecen sobre los cuchillos y otros bronces nórdicos de la misma época".

Asociado al tema de la barca solar y en los carros votivos aparece el cisne. Este ave la veremos como el principal símbolo o compañero del Sol durante la segunda mitad de la Edad del Bronce y de la primera Edad del Hierro en la Europa del sur, del centro y del norte portado por los pueblos indoeuropeos de la "Cultura de los Túmulos" y especialmente por los de la "Cultura de los Campos de Urnas". Así, en la cultura de Villanova en Italia, creada por los pueblos de los "Campos de Urnas", aparecen constantemente los cisnes junto al disco solar en jarrones de bronce, cascos, fábulas y armas (en unión de círculos concéntricos, espirales y svásticas). Las sepulturas de Hallstatt (Edad del Hierro) han dado numerosos ejemplares del mismo tipo. En la región del Rhin, los cinturones de la necrópolis del bosque de Haguenau llevan símbolos similares y los círculos concéntricos están, asimismo, asociados a la svástica. En la Galia, el símbolo de la rueda solar sobre la barca con dos proas en forma de ave, se vuelve a encontrar en pendientes y amuletos del final de la Edad del Bronce.

En líneas generales se puede decir que, desde la expansión de los indoeuropeos, el Sol aparece desde la India hasta Escandinavia vinculado al caballo durante su viaje celeste y al cisne durante su regreso infernal sobre el río Océano. Los dos animales uncidos al carro o a la barca solar son instrumentos de viaje funerario hacia Occidente, más allá del Océano, lo mismo en Creta al final del minoico que en los países nórdicos.

Una pervivencia del tema sol-cisne la encontramos con posterioridad en la mitología de la Grecia clásica, en la que el símbolo del Apolo hiperbóreo (que habita en las regiones del norte) era el cisne. En estrecha relación con este Apolo hiperbóreo está el "gorgoneion" (otro emblema conocido del Sol) que reemplaza a las ruedas solares en la ornamentación de las armaduras y a las svásticas que aparecen sobre los cascos de la época clásica.


Anónimo; de "Esvástica, Símbolo de Nuestros Ancestros."







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