sábado, 28 de marzo de 2015

COMUNISMO (13): "El Kremlin está decidido a aprovechar mejor las instalaciones ya existentes y a dar mayor importancia a la calidad que a la cantidad."



EL PUÑO DE HIERRO (Parte 6°)

Mientras que la vigilancia dictatorial de la población será intensificada en este año, sus preocupaciones económicas serán aliviadas en relativa medida. Esto se deduce cuando menos de los discursos y acuerdos del Comité central del Partido Comunista, que han sido publicados recientemente. Stalin ha asegurado que ya no es necesaria esa prisa febril en el desarrollo industrial y de las colectividades. “En ambos campos - ha dicho- se han creado ya los firmes fundamentos que permiten moderar la velocidad.”

En vez de los aumentos de producción del 30 y 45 por ciento que se exigían en los últimos años, las ‘cifras de control’ para el año 1933 sólo prevén un aumento de producción del 16.5 por ciento. En los últimos cuatro años se alcanzaron aumentos de producción de hasta el 22 por ciento; por lo tanto, los que ahora se piden no son tan moderados como a primera vista parece.

Pero, detrás de las declaraciones de Stalin, hay hechos mucho más importantes que todos los tantos por cientos. Es un secreto a voces el que muchos proyectos de construcciones, apenas empezados o a medio terminar, han sido abandonados o aplazados para mejores tiempos. Construcciones sin terminar, por valor de muchos cientos de millones de rublos y que exigieron enormes sacrificios de trabajo y privaciones, fueron abandonados a su propia suerte.

Yo conozco un caso de una gran instalación para la industria pesada, y en cuya construcción se habían empleado ya más de sesenta y cinco millones de rublos, que fue suspendida repentinamente. El proyecto total habría costado trescientos millones de rublos, y por ello se consideró más prudente suspender los trabajos y no invertir más capital por el momento.

Las energías del Pueblo deben ser empleadas para ‘dominar las instalaciones industriales que ya existen y para dominar la técnica moderna’. En palabras menos rimbombantes, todo eso quiere decir que el Kremlin está decidido a aprovechar mejor las instalaciones ya existentes y a dar mayor importancia a la calidad que a la cantidad. El 16.5 por ciento de aumento de producción deberá ser alcanzado con ese mejor aprovechamiento y con el aumento de productividad de cada obrero aislado.

En la agricultura también impera el lema ‘calidad’. Los terrenos de cultivo serán en extensión lo mismo que en el pasado año; en cambio, la recolección, según los planes del Gobierno, deberá aumentar en el trece por ciento.

Para atenuar la nueva vigilancia política introducida entre los campesinos, se quiere hacer a éstos otro campo muy distinto, una importante concesión. Las compras forzosas de cereales por el Estado - en realidad una especie de requisición ligeramente embozada, a la que siempre se opusieron campesinos y colectividades, - van a ser suprimidas.

En su lugar se introducirá un impuesto directo en natura, que será cobrado en cereales. Anticipadamente se dará a conocer a cada campesino y a cada colectividad la cuota que les corresponde. Todo lo que produzcan por encima de esa cuota les pertenece a ellos. De esta manera cree el Gobierno lograr una extensión de las tierras laborables y un mejor aprovechamiento de ellas.

El éxito de esta maniobra dependerá de que los campesinos crean o no en esta honrada intención del Gobierno. La desconfianza frente a todos los gestos amistosos del Gobierno es en la mayor parte de los campesinos su segunda naturaleza. Temen que un aumento de su producción implique un aumento correspondiente del impuesto que tienen que pagar en cereales.

Los planes económicos del año en curso se han hecho para compensar las faltas y deficiencias de los años anteriores. Si efectivamente se logra aumentar la producción en un 16.5 por ciento, todavía se habría quedado por debajo de los planes hechos para el 1932. En otras palabras: se tardará todavía dos años, cuando menos, antes de que haya podido llevarse a la realidad el programa previsto para 1932.

Los Jefes soviéticos, al publicar las ‘cifras de control’ para el año 1932, manifestaron que su cumplimiento representaría prácticamente la terminación del plan quinquenal. Pero como transcurrirá todavía un año antes de haber llegado a esas cifras, ello significa que la terminación del programa quinquenal no se habrá logrado hasta fines del año 1933. Pero, como al mismo tiempo el programa quinquenal pasa oficialmente como terminado, resulta existir una contradicción en los documentos oficiales.

Los programas quinquenales no son solamente programas económicos, sino también políticos. Bajo el aspecto político era importante terminar el primer programa quinquenal en cuatro años - y por eso se da por terminado -. Desde el punto de vista económico es difícil decir si ya ha comenzado el segundo programa quinquenal, pues éste ni siquiera está completamente preparado. Pero, políticamente, era importante comenzarlo y por eso se considera oficialmente como empezado.


Eugene Lyons; United Press”, Moscú, enero de 1933.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!