miércoles, 4 de marzo de 2015

COMUNISMO (9): "Según el nuevo decreto sobre pasaportes, todo ciudadano de los soviets, de 16 años en adelante, deberá estar en posesión de un documento de identidad extendido por la GPU, en el que se contienen datos sobre “precedentes sociales” del portador, sobre todo de la descendencia."



EL PUÑO DE HIERRO (2° PARTE)

Centenares de miles de familias, en Moscú, Leningrado, Charkov y otros grandes centros de la Unión Soviética hacen febrilmente sus equipajes para lanzarse hacia una suerte ignorada en tierras desconocidas. La inexorable GPU (Gosudarstvennoe Politicheskoe Upravlenie), ha comenzado la aplicación de severos procedimientos sobre los pasaportes, anunciados últimamente.

Saben que, en el próximo y singular examen de 160 millones de seres humanos, serán clasificados como elementos no deseables y se preparan a lo inevitable. En la práctica, les espera el destierro a regiones que no conocen y la dura misión de tenerse que adaptar a condiciones de existencia todavía más difíciles.

Millares de familias no quieren esperar el juicio que sobre ellas se pronuncie. Huyen de la ciudad antes de que les llegue el turno de examen. Esperan así poder escoger al menos su residencia futura, en vez de tener que ir forzosamente a una zona de producción minera o de maderas.

Probablemente se engañarán en sus conjeturas. El decreto sobre pasaportes no será por el momento aplicado más que en las seis mayores ciudades del país, pero próximamente será extendido a todo el territorio de la Unión Soviética. Aquellos que a juicio de las autoridades, “no ganen su pan” y que puedan ser considerados como enemigos reales, aunque no sean más que posibles, de la dictadura, serán encontrados aun en los más recónditos rincones del país.

Sólo de Moscú serán expulsadas cerca de 800 mil personas. En el curso de la aplicación del decreto sobre pasaportes, cerca de diez millones de personas tendrán que mudar de residencia, y serán llevadas a lugares donde el programa político y económico del Kremlin exija su presencia.

No sólo serán afectados por tales procedimientos los “enemigos hereditarios”, en el sentido de la lucha de clases y antiguos labradores ricos. Millones de labradores sin fortuna, que huyeron del trabajo de las colectividades caen dentro del decreto. Constituyen hoy una inmensa masa del pueblo en continuo movimiento, que busca trabajo en cualquier lugar en donde las condiciones de habitación y alimentación son relativamente tolerables.

De las ciudades deberán también desaparecer aquellos elementos que no pueden adaptarse al régimen vigente, pero que pudieron mantenerse a flote gracias a su propio espíritu emprendedor. Estas gentes (en grandísimo número) buscan ahora desesperadamente trabajo ortodoxo en una fábrica o en una oficina. Sólo esto les libra del terror del decreto sobre pasaportes. El que tiene un trabajo así se mantiene firme en él para no correr el peligro de perderlo en momentos tan peligrosos y ver su futuro en la tristeza del destierro.

Las autoridades, con procedimientos varios, han hecho más severo aún el control sobre la población durante la distribución de pasaportes. En este período nadie podía mudar de habitación. En tanto se hacía este examen excepcional de la identidad y “utilidad” individual, todo el mundo tenía que permanecer en su puesto. Se evita, también, la huída de las ciudades, ejerciendo un severo control sobre la venta de billetes del ferrocarril.

Según el nuevo decreto sobre pasaportes, todo ciudadano de los soviets, de 16 años en adelante, deberá estar en posesión de un documento de identidad extendido por la GPU, en el que se contienen datos sobre “precedentes sociales” del portador, sobre todo de la descendencia. Los descendientes de ex ricos, aristócratas, popes y hasta hijos e hijas de pequeños funcionarios zaristas, gendarmes, etc., tienen poca probabilidad de no ser considerados como “elementos indeseables”. Una consecuencia trágica del decreto es que los muebles y enseres domésticos pueden obtenerse a muy bajo precio, ya que miles de familias venden sus ajuares por lo que se les ofrece. La baja se mantendrá seguramente ante el pánico que reina entre las antiguas clases reinantes.


Eugene Lyons, United Press”; Moscú, enero de 1933.







1 comentario:

  1. La dictadura del proletariado es fea e injusta. En Occidente se exigen derechos sin obligaciones ciudadanas; en el Este, se imponen obligaciones sin derechos ciudadanos.

    Por muchos años --y aún hoy-- Occidente ha sido un prostíbulo y Oriente un granja. Esperemos que resucite alguna imagen animada de Adolfo Hitler.

    www.gate.net/~joachim/

    Miami, Florida

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