miércoles, 11 de marzo de 2015

ROBERTO FARINACCI (13): "El Führer siente una mezcla de simpatía, afecto y admiración por Mussolini. Al lado de su místico amor por Alemania, Hitler siente afecto por Mussolini, al que siempre ha testimoniado gran respeto y deferencia."


UNA ENTREVISTA HITLER-MUSSOLINI

20 de julio de 1943.- Mussolini  regresó ayer por la tarde. A tiempo de ver en llamas al Tiburtino y San Lorenzo. Tiene muy mal humor. También Von Mackensen ha vuelto a Villa Wolkowski, con peor humor aún que el Duce. Scorza y Albini me han dicho que no saben nada de lo que ha pasado y que probablemente el mal humor es debido a los acontecimientos bélicos y al inesperado bombardeo de Roma, y no al resultado de la entrevista con Hitler. Éste pareció, en realidad, lleno de comprensión y, como siempre, “un amigo personal”. Pero la amistad que une a Hitler y Mussolini es muy extraña. Nos invita a desmentir el viejo refrán de que “la simpatía es mutua”. 

En el fondo, estoy convencido de que, como en 1934, en Venecia, el Duce siente cierto desagrado respecto a Hitler; un desagrado que no es debido a celosa emulación, sino a razones puramente físicas. En cambio, el Führer siente una mezcla de simpatía, afecto y admiración por Mussolini. Estoy seguro de que al lado de su místico amor por Alemania, Hitler siente afecto por Mussolini, al que siempre ha testimoniado gran respeto y deferencia. En sus entrevistas, siempre es el Duce - que tiene la ventaja de conocer bien el idioma alemán - quien dirige la conversación y logra conseguir algo.

Después de todo, los “aliados”, que nos motejan de servidores de los alemanes, deberían decirnos qué es lo que nosotros hemos dado a los alemanes en más abundancia que ellos a nosotros. Probablemente, dolores de cabeza.

Esta mañana el Duce visitó los aeropuertos de Littorio y Ciampino, así como la nueva Universidad. Se registró mucho entusiasmo. Parece ser que estas genuinas demostraciones de popularidad han elevado la moral del Jefe.

V

LA PROPOSICIÓN DE GRANDI GANA TERRENO

21 de julio de 1943.- Se había hablado mucho de la reunión del Gran Consejo, como le dije a Mussolini el 16 de julio. Sabía yo que Grandi, Bottai y otros jerarcas habían solicitado esta convocatoria de acuerdo con el decreto fundacional, solicitud que siempre había sido aplazada hasta que terminase la guerra. Grandi, Bottai y Federzoni, apoyados por el insignificante y odioso Albini (25), y en previsión de una posible reunión del más alto organismo del Partido Nacional Fascista, trabajaban arduamente para conseguir apoyo a un “orden del día” sobre el que habían elaborado diversos proyectos. También sabía que Scorza, Galbiati y otros estaban con los ojos vigilantes e informaban constantemente a Mussolini sobre estas cuestiones.

Personalmente, me siento feliz de encontrar camaradas leales en el Gran Consejo, ya que deseo que sean establecidas las responsabilidades de cada uno y, sobre todo, las del Alto Mando. En un artículo mío, publicado hace pocos días por “Regime Fascista”, lanzaba un claro ataque contra Guzzoni, Ambrosio y Roatta. Este artículo levantó clamorosos comentarios en ciertos círculos, y ahora quería yo pedir una investigación gubernamental sobre las operaciones de Sicilia y, especialmente, respecto a los Mandos de Enna y Augusta.

Mori me ha informado que Ciano, Bottai, Federzoni, Albini y De Vecchi se han adherido, hace días, al “orden del día” de Grandi. Les han seguido en esa actitud, sucesivamente, Balella, De Bono, Marinelli, etc. ¿Es posible que todo esto sea cierto?

Al hablar de un tan extraño y nauseabundo personaje como Albini, llegué  a enterarme de algo interesante: el nombramiento de Senise para el Cuartel General de Policía había sido obra del primero. También fue Albini quien se las ingenió para colocar a su amigo Chierici en el puesto de jefe de la Policía Italiana. Así se explica que este vivaracho enano, cubierto con la capa del vicio - que circulaba por el Viminale -, fuera de un lado a otro, diciendo a diestra y siniestra qué él era la “eminencia gris” del Estado italiano. De esta manera, nosotros hemos tenido la “eminencia gris” - Albini -, la “negra” - el padre Tacchi Ventura - y la “rubia” - la Petacci -.

He asistido hoy a una reunión en la residencia del Duce. Tambien han estado Scorza y Ciano. Este no hizo sino informar sobre unos asuntos de protocolo con el Vaticano. Mediante la ayuda de Scorza, planteé la cuestión del “complot” que se estaba organizando. Decidí mostrar al Duce una nota de Cavallero, que había recibido por la mañana. Decía así:

“Querido Farinacci: Procura más que nunca estar en guardia. Grandi y C. (Ciano) están conspirando para derrocar a Mussolini; pero su juego será inútil, porque la Casa de Saboya, con la ayuda de Acquarone, está desarrollando una campaña propia, que derrocará a todos.”

Me acerqué a Mussolini y le conté todo lo que sabía. Scorza dio su aprobación.


(25) Ocupó importantes cargos en la política italiana. Era miembro del Gran Consejo Fascista. Votó contra Mussolini y fue condenado a muerte, en rebeldía, en el proceso de Verona.



Diario de Roberto Farinacci.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!