viernes, 17 de abril de 2015

CARTAS DEL KAISER: "Ni el Káiser ni el Gobierno alemán provocaron consabida y deliberadamente la guerra - como es la tesis inserta en el Tratado de Versalles -; todo lo contrario, cuando la crisis llegó a su punto culminante, hicieron todo lo posible por mantener la paz y evitar la guerra."



ESTALLIDO DE LA GUERRA MUNDIAL (DOCUMENTOS DEL ARCHIVO DE WILHELM II)

Nuevas luces sobre el drama del comienzo de la conflagración mundial, arroja una publicación que se vale de documentos del archivo privado del ex Káiser, hasta ahora inéditos. La United Press está en condiciones de dar algunos datos sobre ello.

Los documentos están comprendidos en un libro del Doctor Gottlieb von Jagow, maestro de ceremonias de Wilhelm II, titulado: "La Alemania absoluta: El drama de los treinta días en el juicio de la Historia". Los documentos contenidos en ese libro ponen en evidencia las esperanzas y las ansias de Wilhelm II en las semanas que precedieron a la ruptura de las hostilidades, y, son tanto más importantes cuanto que los telegramas a que se refieren no son dirigidos por el Káiser a personajes oficiales, sino a miembros de la familia, como su mujer y la tía, la Gran Duquesa de Baden.

Entre los más notables está un despacho expedido el día 30 de julio de 1914 a la Gran Duquesa Louise von Baden, concebido en estos términos:

“La situación es gravísima. He seguido la apelación que el Zar ha hecho a mi amistad y he atendido a su ruego de ayudarlo con mi mediación a salvar la paz europea, habiendo puesto en seguida en obra mi misión. Pero, con mi estupor, el Zar me informa hoy que cinco días antes ordenó medidas militares que entrarán ahora en vigor; quiere decir tres días antes de que él apelase a mí para que le asistiese como mediador. Entretanto, su Gobierno me informaba que la movilización contra Austria estaba lista; es decir, por detrás de mis espaldas y sin siquiera esperar al éxito de mi mediación. He objetado a S. M. que procedimientos militares, los cuales serían acogidos en Austria como una amenaza, debilitarían naturalmente mi obra de mediador y la perjudicarían. El Zar me expresó todavía la esperanza de que continuase haciendo uso de mis procedimientos. No tengo esperanza de llegar a una solución pacífica. La conducta poco honesta de Rusia me lo impide. Mantener la paz ya no depende de Berlín sino de Londres. Si Inglaterra desea seria y honestamente, como dice, evitar la guerra y conservar la paz, debe manifestar clara y expresamente a Francia que en una guerra tan injusta, no puede contar con el apoyo inglés y debe permanecer tranquila. Lo mismo debe de decir a San Petersburgo, y los dos Estados no proclamarán la guerra a pesar de la movilización. La plena responsabilidad de un posible conflicto europeo, es sola y exclusivamente de Inglaterra; callando o permaneciendo neutral, alentaría a Francia para unirse con Rusia contra nosotros; con una palabra neta y honesta salvará a Europa de una conflagración mundial. ¿Tendrá la fuerza moral de pronunciar tal palabra?. —Firmado: Wilhelm.”

El 30 de julio el príncipe Heinrich recibió en Potsdam un telegrama del rey George V. Su contenido pareció tan pacífico a Wilhelm, que al día siguiente telegrafiaba a la Gran Duquesa Louise, diciéndole:

“Recibida ayer noche una respuesta favorable y simpática del rey George; trabaja en armonía conmigo; quiere emplear toda su influencia sobre los aliados para mantener la paz, la preparación de las negociaciones entre Viena y San Petersburgo; hace muchos progresos; se ve también un cambio de ideas entre Viena y Londres. ¡Que Dios continúe ayudándonos! ¡Desgraciadamente recibo un reporte de San Petersburgo según el cual se han dado ya las órdenes de movilizar todo el Ejército y la flota. El Zar no ha querido siquiera esperar el resultado de mis esfuerzos como mediador, de lo que él mismo me rogó.”

Los documentos publicados por Jagow - con el interés directo de Wilhelm II - suscitaron extensos comentarios, especialmente sobre la opinión expresada por el mismo Jagow de que “ni el Káiser ni el Gobierno alemán provocaron consabida y deliberadamente la guerra - como es la tesis inserta en el Tratado de Versalles -; todo lo contrario, cuando la crisis llegó a su punto culminante, hicieron todo lo posible por mantener la paz y evitar la guerra.”


Agencia "United Press"; Doorn, febrero de 1933.






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