martes, 21 de abril de 2015

MANFRED VON RICHTHOFEN 1 (color): "Tan célebre en el frente como Georges Guynemer, Frank Linke Crawford o Jules Védrines, entró vivo en la leyenda de la Gran Guerra. Como sus adversarios, tenía que conocer un día una muerte gloriosa y, caído en las líneas aliadas, iba a recibir los honores militares dignos de su muerte."

El Barón Rojo

LOS VIEJOS AEROPLANOS VUELVEN A VOLAR

Fue durante la Guerra… la ‘Grande’, la de 1914. Por encima de las líneas aliadas un ‘Fokker’ triplano característico, ostentando la cruz negra de la Alemania Imperial, libraba un mortal ‘ballet’ aéreo contra un biplano que ostentaba los colores de Gran Bretaña. En las trincheras de ambos lados, el fuego había parado. Fascinados, los combatientes tenían sus ojos fijos en el cielo de donde bajaba el ruido de los motores a todo gas y sobre los que contrapunteaban los disparos secos de las armas de a bordo. Y todos, sin un grito, reteniendo la respiración, vieron el biplano bascular, caer en picado y estallar en medio de un infierno de llamas entre las dos líneas adversas, mientras que dando un gran viraje, el triplano tomaba de nuevo el camino de su base seguido por ‘hurras’ desgarrados de los combatientes alemanes...

-¡Se lo ha buscado! - dijo suspirando un capitán inglés -. Con el ‘Barón Rojo’, el nuestro, no tenía nada que hacer…

Tan célebre en el frente como Georges Guynemer, Frank Linke Crawford o Jules Védrines por el lado francés, tan caballeroso como ellos, Manfred von Richthofen, apodado el ‘Barón Rojo’, el ‘as’ del combate aéreo en las múltiples victorias homologadas, entró vivo en la leyenda de la Gran Guerra. Como sus adversarios, tenía que conocer un día una muerte gloriosa y, caído en las líneas aliadas, iba a recibir los honores militares dignos de su muerte.

Pero después de doce años volvió a revivir en los Estados Unidos bajo los rasgos de un americano, Cole Palen, el cual todos los sábados y algún domingo, vestido exactamente como él y manejando un aparato idéntico, reconstruye un combate aéreo pera millones de espectadores entusiasmados. Esto sucede a 75 millas de Nueva York, en la región del valle de Hudson, en un lugar llamado Old Rhinebeck, y los turistas se apretujan para verlo. Todos los aparatos presentados son reconstrucciones exactas de los aviones de la época y sus motores exhalan el olor característico de aceite de ricino quemado que hacía ya arrugar las narices entre 1915 y 1918, cuando aquellas máquinas terriblemente armadas eran todavía secretos militares...

En todo el mundo, las masas adoran los espectáculos aéreos ofrecidos por los presentadores de aviones antiguos. En Francia, la ‘Escuadrilla del Recuerdo’, animada por Jean Salis, permite admirar en pleno vuelo los aparatos más célebres de la historia de la aviación, desde el biplano de los hermanos Wright al ‘Bleriot XI’ de la travesía de la Mancha, o la ‘Demoiselle’ de Santos-Dumont o también al ‘Caudron G-3’ con el que Adrienne Bolland venció la cordillera de los Andes. Todos estos aparatos son aviones restaurados, la mayoría de sus piezas son auténticas y son presentados, ya aisladamente, ya en patrulla, según un principio totalmente diferente del ‘show’ americano. Entre otras cosas, la gama se extiende hasta ciertos aviones en servicio a principios de la Segunda Guerra Mundial. En Texas, el ‘Ghost Squadron’ reúne unos sesenta aviones antiguos.

Cole Palen
En cuanto a Cole Palen, también él un excelente piloto, tuvo la idea de su espectáculo al descubrir un día, en un cobertizo abandonado de un aeródromo, antiguos esqueletos de aparatos militares, fuera de servicio de vuelo. Habiendo podido recuperar 14 aparatos más o menos completados con las piezas de origen, se dispuso a repararlos con la ayuda de planos originales y a equiparlos con los motores de la época.

Así comenzó su carrera el ‘Circo Aéreo’ para gran regocijo de los turistas: verdaderos duelos aéreos, hechos con una verosimilitud increíble. Todos los pilotos llevan las ropas de la época. Llegado el momento suben como locos a sus aparatos, ponen los motores en marcha con la ayuda de robustos muchachos que ponen en movimiento las hélices, como en otros tiempos y se lanzan el asalto del cielo, después de una breve carrera sobra la pista, que no es más que una pradera larga y estrecha.

Se suceden así numerosas acrobacias y atracciones hasta el momento clave: el combate aéreo, disputado entre dos ‘Sopwith Camel’, auténticos y un Fokker triplano pilotado por Colen Palen, llevando las ropas tradicionales del ‘Barón Rojo’.

Este combate se presenta como un espectáculo perfectamente medido y como auténtica reproducción de los duelos aéreos de la Primera Guerra Mundial; las diferentes maniobras se suceden más o menos como en la época (antiguos pilotos y testigos aún vivos han podido dar sus consejos técnicos, sin olvidar los documentos existentes). Termina con el ametrallamiento del Fokker de la nariz a la cola: envuelto en una nube de humo, el aparato cae hacia el suelo y desaparece detrás de una colina, fuera de la vista de los espectadores.

La presentación dura dos horas, pero nadie se da cuenta del tiempo que pasa por lo apasionante que resulta el espectáculo.


Vandystadt; 05 de diciembre de 1976.






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