domingo, 17 de mayo de 2015

ESTADO DE DIOS (2): "Verdadero apóstol del Socialismo que con el nombre de Cristianismo nos predicó el Mesías. La premisa básica de la educación es el Cristianismo activo. Cristo es nuestro más grande modelo Ario. La misión del Nacional-Socialismo es traducir en hechos los ideales de Cristo."

"El apacible caminar, tranquilo en su conciencia religiosa, firme en su conciencia civil."

JESUCRISTO: MODELO NS

Conviene tener en cuenta que el conflicto religioso que enfrentaba a Católicos y Protestantes en Alemania tenía profundas raíces. Entre 1871 y 1880 el Canciller Otto von Bismarck se enfrentó a la Iglesia Católica y al Partido de los Católicos, el ‘Zentrum’, en la llamada "Kulturkampf" (Combate por la cultura). Para Bismarck, la Iglesia de León XIII era un enemigo de la unidad alemana (establecida en enero de 1871), especialmente por su labor de proselitismo entre los alemanes de Polonia. Expulsó a la mayoría de las órdenes religiosas (salvo a las que trabajaban en hospitales) en 1875, confiscó sus bienes, cerró los seminarios menores y encarceló a tres Obispos Católicos (el de Poznan, el de Munster y el de Colonia) y expulsó de sus parroquias a 1500 sacerdotes. Aunque la persecución cesó, los jesuitas expulsados en 1872 no pudieron regresar a Alemania hasta 1903.

En consecuencia, el Catolicismo alemán se veía a sí mismo con un gran complejo de inferioridad (y es un hecho que ser Católico dificultaba la vida de funcionarios y profesores a todos los niveles). Con estos antecedentes, el Concordato del 20 de junio de 1933 daba a la Iglesia Católica una seguridad jurídica que no había logrado de la República de Weimar y pacificaba, al menos teóricamente, las relaciones. Los Nacional-Socialistas llegaron a no cumplir en ocasiones con el Concordato (hubo 55 protestas de la Iglesia hasta 1937), pero eso importó poco en general a la opinión pública Católica. Y menos todavía a los Católicos españoles, incluso después de la publicación en 1937 de la Encíclica "Mit Brenneder Sorge" en que Pío XI condenaba explícitamente no tanto el NS como el Paganismo NS de Rosenberg. 

El Franquista, Luis de Galinsoga en "Del Bidasoa al Danubio bajo el Pabellón del Reich (1940)", evocaba: "El apacible caminar del Católico berlinés, tranquilo en su conciencia religiosa, cumplidor y firme en su conciencia civil Nacional-Socialista." Y Carmen Velacoracho de Lara en su panfleto "Un Caudillo (1943)", presenta a Hitler como: "Verdadero apóstol del Socialismo que con el nombre de Cristianismo nos predicó el Mesías." (Textos recogidos de Alfonso Lazo: "La Iglesia, la Falange y el Fascismo"; Universidad de Sevilla, 1995.)

En lo referente al sensible tema de la educación, el periódico del Partido NS publicó en 1931 una "Declaración de la Política Escolar del NSDAP", que entre otras cosas decía: "La Educación no puede ofrecer conocimientos muertos, sino impartir aquellas cosas que moldeen el alma y el carácter de los jóvenes. Las fuentes vivas son el ‘Volkstum’ alemán, la ‘Heimat’ alemana y los antecedentes eternos del Pueblo alemán. La premisa básica de la educación es el Cristianismo activo." Tras esta declaración, el miedo a una educación anticristiana estaba del todo fuera de lugar.

La Educación Religiosa en las escuelas del Estado nunca fue puesta en tela de juicio por los NS, aunque en palabras de un documento de la NSLB (el Laboratorio Ideológico Nacional-Socialista): "El Legalismo y el Materialismo judíos, el Intelectualismo clásico tardío y el afán romano de poder no son compatibles con una interpretación alemana del Cristianismo", cosa que evidentemente los indisponía con los Católicos, especialmente en Baviera. Más que oposición a la Religión Cristiana, lo que existía en el NS fue una fuerte corriente protestante, contraria a la ingerencia de Roma y del Catolicismo del ‘Zentrum’.

La Encíclica "Mit Brennender Sorge" (‘Con ardiente preocupación’), leída en las iglesias el día 21 de marzo de 1937, Domingo de Ramos, tuvo como consecuencia un abandona másico de la Iglesia por parte de los simpatizantes NS. Aquel año 108 054 alemanes dejaron de pagar el impuesto religioso a la Iglesia Católica y fueron 88 715 y 88 335 más quienes también la abandonaron en 1938 y 1939 (Lewi, p.323). Conviene recordar que hubo también sacerdotes Católicos y Protestantes en los campos de concentración. 447 sacerdotes Católicos fueron encarcelados en Dachau y 94 murieron allí. Incluso aceptando que no todos eran resistentes (algunos fueron presos sólo por comentarios imprudentes), es obvio que la situación del Catolicismo ante el NS es un tema que merece matizarse mucho.

La tradición Cristiana antisemita del Nacionalismo alemán les llevaba a considerar a los judíos y a los comunistas como expresión del Anticristo. Cuando aún no había aparecido el NS, Adolf von Harnak (1851-1930), uno de los principales teólogos protestantes liberales de la época, ya había manifestado sus dudas sobre si el Antiguo Testamento debía ser suprimido de la Biblia Cristiana por expresar una visión del mundo judía. Y eso que Harnak era un liberal y su hijo Ernst fue ejecutado por su participación en el atentado contra Hitler del 20 de julio de 1944. Hitler (Católico) jamás dejó de usar referencias religiosas en sus discursos. En un acto público en 1922, Hitler decía: "Cristo es nuestro más grande modelo Ario" y en la Navidad de 1926 decía: "La misión del Nacional-Socialismo es traducir en hechos los ideales de Cristo". Otros muchos testimonios se podrían aducir sobre el tema sin mayor variación.

La tesis (sorprendente, ciertamente) de que Jesús no era Judío sino Ario, contaba con muchos partidarios en la época y había sido expuesta por Houston Stewart Chamberlain (1855-1927) en "Los Fundamentos del Siglo XIX (1899)", uno de los libros básicos de la Cosmovisión NS. En el cap. 3º de ese texto se leen cosas como: "¿Cristo era judío? De religión y de educación, indudablemente lo era; de raza - en el sentido restringido de la palabra ‘judío’ que es su sentido propio - muy seguramente, no" y desarrolló una complicada teoría francamente retórica para justificarlo. Hitler creyó lo mismo, como muestra este texto recogido por su Secretario Martin Bormann el 13 de diciembre de 1941: "Jesucristo era Ario y San Pablo se sirvió de su Doctrina para movilizar el inframundo del delito y organizar un Protobolchevismo". Por lo demás, lo que Hitler personalmente creía sobre la religión en 1941 es muy claro según la misma fuente:

"Cuando era más joven pensaba que estos asuntos había que atacarlos con dinamita. Posteriormente me he dado cuenta de que puede actuarse con cierta sutileza. La rama podrida se cae sola. La situación oficial ha de ser como sigue: en la silla de San Pedro un oficiante senil; ante él, unas cuantas ancianas siniestras tan marchitas y pobres de espíritu como se quiera. Los jóvenes y sanos a nuestro lado."


Texto: "Totalitarismo, Cristianismo y Religión Aria."







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