domingo, 10 de mayo de 2015

ESTADO DE DIOS (1): "Todo tipo de elementos permiten presentarlo como una auténtica ‘Religión Política’. No hay Totalitarismo Político, ni redención religiosa, sin sangre. El Nacional-Socialismo propuso una 'Religión Nacional Aria' que no puede ser comprendida sin el Cristianismo."

"Cristo se aparece a un guerrero moribundo.
Nuestro altamente honorable, Cabo Adolf Hitler, yace en el Campo de Batalla."

(Cuadro de Adolf Hitler, 1915)


UNA FE ACTIVA

Se ha hablado mucho del fondo religioso de las tesis Totalitarias porque en el fondo y en la forma, los Totalitarismos son «Teorías de Salvación», cuya justificación es inseparable de la creencia, en principio sagrados y trascendentes al individuo - ya sea el Pueblo o la Clase. Es difícil separar el Comunismo de la idea del paraíso original (aunque sabemos que a Marx lo que de verdad le gustaba era el Jardín de Epicuro) o de la comunión de los santos que se realizaría al final de la historia. No por casualidad a Lenin le gustaba comparar a los Bolcheviques con los jesuitas. En cuanto al Nacional-Socialismo (como vio Raymond Aron) todo tipo de elementos permiten presentarlo como una auténtica ‘Religión Política’. Incluido el infierno, naturalmente. Pocas cosas son más religiosas que la idea misma de ‘Sacrificio’. No hay Totalitarismo Político, ni redención religiosa, sin sangre y, por sorprendente que ello pueda parecer, ese es un dato importante a la hora de comprender la mentalidad Totalitaria.

Richard Steigmann-Gall en "El Reich Sagrado. Concepciones Nazis Sobre El Cristianismo, 1919-1945. Akal: Madrid, 2007 (ed. original Cambridge U.P., 2003)", ha realizado una excelente síntesis sobre las relaciones del NS con el Protestantismo Conservador de Alemania. Hay una obvia polémica entre quienes negaron la relación entre Nacional-Socialismo y Cristianismo, como Arendt, para quien: "el NS no debe nada a ninguna parte de la tradición occidental, sea o no alemana, Católica, Protestante, Cristiana" y quienes, como G. Steiner consideran que: "No (…) podremos ‘entender la Shoah’ aunque sea de forma inadecuada, si separamos su génesis y su radical enormidad de sus orígenes teológicos". Para Arendt: "El hilo de la tradición se ha roto" y, por eso, el Totalitarismo es incomprensible desde la tradición del pensamiento político. Sin embargo, hoy parece claro que el NS implicaba tanto una ruptura como una continuidad. La investigación histórica está dando la razón a Steiner de manera clara: el NS propuso, efectivamente, una especie de curiosa ‘Religión Pagana’, o de ‘Religión Nacional Aria' más o menos Wagneriana, pero el sistema no puede ser comprendido sin el Cristianismo.

Muchos testimonios avalan que el NS está estrechamente emparentado con el Cristianismo - o para ser más exactos con la concepción del Cristianismo Protestante Tradicional y profundamente Antisemita que se había difundido a lo largo del siglo XIX. Ya en la novela «Michael» de Goebbels (1929), se decía que: "La lucha que estamos librando hoy hasta la victoria o el amargo final es, en su sentido más profundo, una lucha entre Cristo y Marx". El 450 aniversario del nacimiento de Lutero tuvo lugar unos meses antes de la toma del poder por los NS y - como recuerda Steigmann-Gall - en aquellos meses la comparación de Lutero y Hitler como liberadores del Pueblo alemán e intérpretes del sentir del 'Volks' fueron absolutamente tópicas. Y en el mismo sentido podrían reproducirse multitud de textos.

En la década de 1960 se desarrolló una curiosa teoría sobre el ‘Ocultismo NS’, que daba prioridad a la tesis del Paganismo y a supuestas doctrinas secretas, pero esa interpretación, aunque popular, se ha revelado inconsistente. En el Partido NS coexistieron militantes Cristianos y Paganos, pero los primeros tuvieron el poder efectivo y los segundos fueron relegados a organizaciones más o menos secundarias en el aparato de organización del Partido. La conocida tesis Nietzscheana de la «Muerte de Dios» y el Wagnerismo fueron importantes en la agitación política pero su influencia real en el sistema político fue muy minoritaria. Para muchos Cristianos, Hitler era la única respuesta posible a la crisis del sistema de Weimar (con diecisiete gobiernos en menos de quince años y una hiperinflación galopante), y que además el NS era la única manera de mantener el orden social.

El NS, además se definía a sí mismo como "una fe activa". El punto 24 del Programa del Partido NS (1920) afirmaba que: "El Partido como tal defiende la perspectiva de un Cristianismo Positivo", - expresión que obviamente significaba que se declaraba neutral en la pugna entre Católicos y Protestantes y permitía un amplio espectro de significados. Pero obviamente tranquilizaba las conciencias y así lo entendieron no sólo en Alemania sino en toda Europa.


Texto: "Totalitarismo, Cristianismo y Religión Aria".







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