jueves, 11 de junio de 2015

ADOLF HITLER 92 (color): "El amor, cuando llega a la idolatría, no admite comparaciones; el amor es celoso y absolutista. ¿No provienen de César todos los políticos que ponen su pensamiento en una suprema voluntad de poderío? Todos estos sistemas coinciden en el hecho de renunciar a la complicación demasiado intelectual del Parlamentarismo para optar por el sistema antiguo, tan viejo como la civilización, del poder de la Personalidad."

"Protegemos el ingreso del trabajo honesto, 
el ahorro honesto 
la propiedad honesta." (Adolf Hitler)

LA NUEVA EXPERIENCIA ALEMANA

Ahora se trata de saber si Hitler irá, efectivamente, a Roma. Esta visita a Mussolini, después del triunfo de los Nazis, es para muchos un acto obligatorio; algo como el homenaje ineludible del discípulo al maestro. Se observa en este fenómeno del Fascismo una pugna de jerarquías o vanidades; los italianos, en su orgullo de ser los primeros, alternan en este caso la satisfacción con la contrariedad; les halaga la victoria de Hitler, pero al mismo tiempo les incomoda un poco el que alguien haya podido hacer lo que antes hiciera el Duce.

Algunos escritores italianos han solido tratar a Hitler entre sonrisas de menosprecio, como a un pobre hombre que se mueve en el ridículo. Es verdad que con iguales sonrisas desdeñosas han hablado de Primo de Rivera. El amor, cuando llega a la idolatría, no admite comparaciones; el amor es celoso y absolutista, con un exclusivismo tan ingenuo como feroz.

¿Quién imita a quién? ¿Cuándo comienza una idea a manifestarse en punto de verdadera creación y auténtica originalidad? Los norteamericanos, con su culto del “récord”, han venido a agravar esta obsesión de ser los primeros que martiriza las mentes modernas. Habrá un hombre que ponga sus plantas antes que nadie en la cima del monte Everest; ese será positivamente el “primero”. Pero en la Historia no suceden los hechos como en el alpinismo. La Historia es como una red infinita en que las mallas están trabadas prodigiosa y sencillamente y no se sabe nunca dónde han comenzado los hilos.

Si Hitler parece una copia de Mussolini, también es verdad que Mussolini recuerda al Káiser Guillermo en su mejor época de predominio. ¿Y no se ha dicho, por cierto con bastante justicia, que Mussolini se ha inspirado en la doctrina de Nietzsche? A lo cual no faltará quien apunte que Nietzsche se inspiró a su vez en Maquiavelo y en los demás espíritus del Renacimiento italiano. Y en último caso, ¿no provienen de César todos los políticos que ponen su pensamiento en una suprema voluntad de poderío? La palabra Káiser, en efecto, deriva de la palabra César. Pero aquí hacen observar los alemanes que César pertenecía a una de las más viejas y nobles estirpes romanas, la familia Julia, vástago insigne de los conquistadores Arios que tomaron posesión de la tierra del Lacio. Los Arios eran germanos. Es decir, los “primeros”...

Y así resulta una cadena sin fin de improbable esclarecimiento. No se presta fácilmente la Historia a juicios terminantes. Lo que hay de exacto por el momento, es una decidida inclinación de ciertos países hacia la forma que pudiéramos llamar sintética de la política. Sovietismo ruso, Fascismo italiano, Nacional-Socialismo alemán, Kemalismo turco. Todos estos sistemas coinciden en el hecho de renunciar a la complicación demasiado intelectual del Parlamentarismo para optar por el sistema antiguo, tan viejo como la civilización, del poder de la Personalidad. Sistema que hoy se apoya en la fuerza, no de una tropa mercenaria y adicta como en los despotismos antiguos, sino en una masa de partidarios fanáticos que aspiran a un nuevo modo de justicia y de progreso social y patriótico.

No ha de olvidarse que cada país, mientras posea una fuerte personalidad, imprime un carácter propio a las ideas y los sistemas políticos. La República que hay en Bolivia no se diferencia nada de la de los Estados Unidos; sin embargo, todos sabemos que el aire y el procedimiento de la política en esas dos naciones, son perfectamente distintos. Hay muchos pueblos que usan el régimen Parlamentario directamente imitado de Inglaterra; no obstante, el Parlamentarismo inglés sigue siendo una cosa original, única, incopiable.

Aunque Hitler es austríaco y Austria sea lo que del bloque germánico más se aproxima a Italia, cierto es también que el Jefe de los Nazis tiene que operar en el Norte y pedir el apoyo de la profunda y vigorosa Prusia. Pero Prusia, además de ser lo más fuerte y profundo del Imperio germánico, es el país investido de mayor carácter. Por tanto, el Fascismo Hitleriano, al caer en la órbita prusiana, indudablemente se convertirá en una cosa aparte, desde luego muy distinta del Fascismo Meridional, Romano o Milanés, que dirige Mussolini.

Para un espectador (y hoy no cabe ser más que un espectador emocionado), la experiencia política que inaugura Alemania presenta un interés enorme. Está llena de posibilidades que se prestan a toda suerte de conjeturas. ¿Conseguirá Alemania vencer la formidable propagación del Comunismo, del Marxismo? ¿Y a qué costo? El Fascismo aplastó en Italia al Marxismo; pero, ¿logrará igual éxito en Alemania, con una raza más dura, más trabajada por la inteligencia y de una gran cultura ciudadana? Lo probable es que Prusia imponga su sello. Que sería como regresar a la tradición del Prusianismo que la derrota del año 18 interrumpió de modo tan dramático. Lo dramático es el acento natural de Alemania. Cuando la guerra aparecía como un gigante contorsionado en una suprema desesperación; esta actitud de contorsión exasperada ha seguido hasta aquí, en que la forma trágica adquiere un patetismo y una grandeza excepcionales. Veamos con atención y emocionadamente el desarrollo de esta nueva escena de la gran tragedia alemana.


José María Salaverría; 04 de marzo de 1933.






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