sábado, 27 de junio de 2015

FASCISMO MUNDIAL: "Cuando los excombatientes regresaron a sus hogares sintieron pesadumbre por la indisciplina social, y de la reacción nació el Fascismo. Pero en ningún país como en la Alemania humillada y empobrecida, ha fructificado tan impetuosamente la semilla italiana. Fascismo contra Comunismo. Este es el duelo que se avecina. Alemania y el mundo han entrado en un período de febril transformación. Caen coronas, pero también se tambalean el Parlamentarismo y el Liberalismo."



ALEMANIA Y EL FASCISMO

La Gran Guerra revolvió muchas cosas. Cuando los excombatientes italianos regresaron a sus hogares, con el corazón inflamado aún en ardor patriótico, sintieron pesadumbre por el desgobierno, por la indisciplina social, por el desquiciamiento industrial. El panorama patrio les hirió en lo más vivo, y de la reacción nació el Fascismo. Y el Fascismo se convirtió luego en artículo de exportación.

Pasemos breve revista. En Hungría comienza ya sus primeros y muy vacilantes pasos. En Holanda, Jan A. Baars crea, en 31 de diciembre de 1930, un grupo Fascista; y preconiza una Internacional para luchar contra lo que denomina “el monstruo apocalíptico de Oriente”. En Inglaterra los restos de New Party, bajo la dirección de Oswald Mosley, se orientan también hacia el Fascismo. M. Leslie Cumming, subdirector de ese Partido, lo declaraba cuando decía: “Nosotros hemos abrazado definitivamente la Filosofía Fascista”. Y añadía: “La juventud de nuestros clubes formará incontestablemente el núcleo de sus Tropas de Asalto”. 

En Sudamérica el Aprismo dirigido por Haya de la Torre, su más destacado campeón, ofrece características que lo emparientan, poco o mucho, con la ideología Nacional-Socialista. Más concretamente aún se perfila esta tendencia en Chile. Allí se constituyó en 05 de abril de 1932 un partido netamente Fascista, y su programa fue publicado en aquel folleto que se titulaba: “Declaraciones fundamentales. Plan de acción y de organización Nacional-Socialista”. En el Japón cunde, asimismo, el ideal Fascista. En Polonia se prohibió la actuación pública de cualquier Partido Comunista, pero muy complacientemente ha sido autorizado el “Nacional-Comunista”, porque, pese a esta última expresión, se orienta por cauces próximos al Nacional-Socialismo. 

En Austria hace tiempo se organizaron los “Heimwehren Fascistas”, y más tarde los Nacional-Socialistas, según modelo alemán. En Checoslovaquia la “Asociación de Estudiantes” y “Sport Nacional”, nutridos con juventud de la minoría alemana alientan un espíritu bastante Hitleriano bajo esas inofensivas denominaciones. Pero en ningún país como en la Alemania humillada y empobrecida, ha fructificado tan impetuosamente la semilla italiana. Era fatal. De una parte su reacción contra el tratado de Versalles - Nacionalismo -, de otra, su defensa contra las infiltraciones soviéticas - Socialismo Fascista -. No cabía esperar que en un Pueblo súper industrializado como el alemán, y por tanto con preponderancia numérica de las clases proletarias y en buena parte sometidas al padecimiento de la crisis, pudiera contrapesarse la propaganda Comunista con una ideología meramente burguesa. Para formar un Partido anti Comunista con fuerza suficiente, precisaba reclutar también adeptos dentro de las propias filas proletarias. De ahí la tendencia modernamente Socialista de los Racistas. Y es por ello que consideran en la Rusia Soviética a los derivados del Fascismo como sus más peligrosos enemigos.

Fascismo contra Comunismo. Este es el duelo que se avecina en Europa, Trotsky lo sabe, y por ello preveía una guerra entre Rusia y Alemania para cuando en ésta dominaran los Nazis. En un artículo suyo, publicado hace casi un año por “Forum”, de Nueva York, escribía: 

“Yo diré libremente cómo, a mi juicio, debiera actuar el Gobierno Soviético en caso de una Revolución Fascista en Alemania. Si yo estuviera en su sitio, al recibir telegráficamente la noticia firmaría la orden de movilización de las clases. Cuando uno se halla ante un enemigo mortal y la guerra debe necesariamente derivar de la situación, constituye imperdonable ligereza dejar que el adversario consolide su situación, concluya las alianzas deseadas, reciba socorros, trace un plan de ataque concéntrico, procedente no tan sólo del Oeste, sino también del Este, y logre así amenazarnos con un formidable peligro”. 

“Las tropas de choque Hitlerianas hacen ya resonar sobre toda Alemania un canto de guerra contra los Soviets, compuesto por un tal Doctor Hans Buchner. Sería imprudente permitir a los Fascistas clamar este aire marcial; si deben cantarlo, que ello sea por breve tiempo."

“Sea quien sea el que tome la iniciativa, una guerra será inevitable entre el Gobierno de Hitler y la URSS, y en plazo bien corto”.

Trotsky decía eso para la eventualidad de un gobierno Hitler cien por cien. Casi ya estamos en ello. Las elecciones del domingo último dan mayoría absoluta a los Nazis y al Bloque Nacionalista juntos. Y la lucha sorda existe ya. Un Comunista incendió el Reichstag. Dicen que era la señal de iniciar un movimiento revolucionario. En todo caso ha dado pretexto al Gobierno para dictar graves leyes de excepción, y abrir un período de persecución contra el Marxismo. Las noticias acusan cierta violencia de relaciones entre Alemania y la URSS. Hasta tal punto, que Hitler decide moderar el fuego. Porque si bien desea ahogar el Comunismo en su casa, no quiere romper con Rusia. Ese criterio está bastante extendido por allí. El famoso General Hans von Seeckt, en muy reciente artículo publicado por la “Koelnische Zeitung”, escribía: “El Bolchevismo ruso no se hundirá porque nosotros repudiemos los Tratados de Rapallo y de Berlín, y en cambio esto nos crearía un enemigo próximo a la frontera, cuya influencia política dentro de nuestro territorio no sería menor que antes”.

Pero aún dando por exageradas las ideas de Trotsky, aún descontando la posibilidad de una ruptura oficial entre ambos países, no por ello será menos cierto que en Alemania se inicia un duelo profundo entre Comunistas y Fascistas. Sólo el porvenir puede decirnos si terminará, como en Italia, con la desaparición del Partido Comunista. Pero sí cabe afirmar que la víctima segura será el Liberalismo y el Parlamentarismo pleno. Cosas que, por otra parte, poco interesan a Comunistas y a Fascistas. En esto están de acuerdo. Ambos tienden a un gobierno dictatorial, tipo Stalin o Mussolini.

Por eso resulta simbólico el incendio del Reichstag. Puede significar el preludio de su muerte, aún cuando sobreviva en apariencia. ¡Y tan laboriosa como fue su creación! No tan sólo como sistema, sino también, después, en el aspecto material: en lo que atañe a la mera obra del edificio para albergar el Parlamento. Fue en 1871, tras la victoria, cuando se decidió su construcción. El fallo de un concurso internacional adjudicó el primer premio al arquitecto E. Bohnstedt, de Gotha. Pero la Comisión no creyó oportuno ejecutar tal proyecto, y se renovó el concurso en 1882, sobre más amplias bases, pero limitándolo a los arquitectos alemanes. Triunfó Paul Wallot, de Frankfurt, a cuyo proyecto se impusieron luego importantes modificaciones, y, definitivamente aprobado en 1883, comenzaron al tiempo los trabajos, cuyo fin se alcanzó en 1894. Veintitrés años después de la unión alemana; veintitrés años del período más pujante en la historia del desenvolvimiento germánico. Y luego, en servicio normal durante otros veinte, no menos prósperos hasta la gran catástrofe de 1914. En total: los ocho lustros y medio de máxima estabilidad en la historia contemporánea. Después, todos lo hemos visto. Alemania y el mundo han entrado en un período de febril transformación. Caen coronas, pero también se tambalean el Parlamentarismo y el Liberalismo.

Hitler, afianzándose en el poder, y el incendio del Reichstag, son en lo esencial y en lo material, las manifestaciones reales y simbólicas de un caso más.


Carlos Buigas; 08 de marzo de 1933.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!