domingo, 28 de junio de 2015

OPINION SOBRE LA SA: "Hitler y Goering han publicado apremiantes notas oficiosas llamando a sus partidarios a la disciplina y al orden. Hitler había organizado esta guardia a imagen y semejanza de los "camisas negras" de Mussolini para lo mismo que el Duce sobre Roma, poder “montar” una marcha sobre Berlín el día que se hiciera dueño de los destinos del Reich."



LOS ‘CAMISAS PARDAS’ CONVERTIDOS EN POLICÍAS

El presente artículo es una opinión de la época del año de la subida al poder del Nacional-Socialismo en Alemania. Cabe resaltar que el extranjero guardaba sus dudas y cautelas frente a la idea de que Adolf Hitler tomara el control sobre una Alemania desgarrada posterior a la Gran Guerra. El mundo desconfiaba en un principio de Hitler y de su gente. La opinión de muchos analistas cambiaría al poco tiempo, luego de los resultados del nuevo gobierno en material nacional e internacional.

Escenas semejantes a las que en Italia se sucedieron durante la implantación del Régimen Fascista comienzan a tener lugar en Alemania. En un barrio de Berlín las “Tropas de Asalto” han incendiado la casa en que vivía un miembro de la organización republicana “Bandera del Imperio” y nueve familias de obreros parados. El asalto a cervecerías y locales frecuentados por los enemigos políticos del Nacional-Socialismo constituyen un espectáculo diario. La noche del último domingo dos miembros de las tropas Hitlerianas han asaltado la vivienda del Diputado Socialista Loewenstein, abriendo la puerta a tiros y demoliendo después todo cuanto existía en el cuarto. El señor Loewenstein tuvo que encerrarse con su familia en un cuarto y desde allí pedir auxilio a la policía. En Breslau las “Escuadras de Asalto” se han apoderado a mano armada de la casa del Partido Socialista y la mantienen ocupada desde hace dos días.

Hitler y Goering han publicado apremiantes notas oficiosas llamando a sus partidarios a la disciplina y al orden, pero las “Tropas” están obsesionadas por la fraseología con que desde hace dos años se les viene anunciando el momento de la conquista del poder. Su mismo nombre, “Escuadras de Asalto”, evoca en los pobres obreros parados que componen las guardias Nacional-Socialistas, la lucha, la violencia y la agresividad. Nadie puede figurarse, además, la cantidad de literatura que en torno a la tarea heroica que durante la revolución cumple realizar a las “Escuadras de Asalto”, se ha elaborado en las cabezas sobresalientes Nacional-Socialistas. Si a esto se añade la tendencia al fanatismo que el movimiento Nacional-Socialista encierra dentro de sí mismo, se comprende el peligroso estado de ánimo que domina a los “camisas pardas”. En artículos, en libros, en canciones, en discursos, en la educación general que se les ha dado, no se ha hecho más que inculcarles la violencia y el odio contra los que no comparten las ideas Nacional-Socialistas.

Hitler había organizado esta guardia a imagen y semejanza de los "camisas negras" de Mussolini para lo mismo que el Duce sobre Roma, poder “montar” una marcha sobre Berlín el día que se hiciera dueño de los destinos del Reich. Para esto y para los desfiles brillantes, para lucir un uniforme que deslumbrara un poco al “Michel” alemán rememorándole pálidamente los días dorados del Imperio, es para lo que Hitler había ideado, en realidad, las “Escuadras de Asalto” con más de trescientos mil afiliados. Pero, la “retórica oficial” Nacional-Socialista ha saturado de prosapia heroica la cabeza de los jóvenes hitlerianos: “Ustedes irán abriendo con su sangre el camino de la victoria del Führer”, se les dijo de mil maneras distintas.

La inmensa mayoría de los “camisas pardas” se compone de obreros parados que se han afiliado a las “Escuadras de Asalto” movidos por una pequeña recompensa económica, la comida y la vivienda, que en los cuarteles se les ofrecía; pero sobre todo, movidos por la esperanza de convertirse en la policía oficial al advenimiento del régimen Nacional-Socialista. Y se dice también que los actos de terror que están realizando estos días, los realizan, en cierto modo, como protesta, por sentirse defraudados en sus esperanzas. El Tercer Reich no es el trozo de paraíso caído del cielo, que ellos se habían imaginado.

Pudiera ser que para atajar tal estado de ánimo es para lo que Goering, Comisario del Interior en Prusia, ha dictado la orden que se refiere a la colocación de miembros de las “Escuadras de Asalto” y de los “Cascos de Acero” como policías auxiliares... Pero, en realidad, esta medida supone sembrar, todavía, más vientos. Los nuevos policías auxiliares no suponen en ningún modo la implantación de un ejército sedicente y oculto, como han afirmado algunos periódicos franceses. Esto es sacar las cosas de quicio. No es un peligro exterior lo que la nueva organización supone, sino un peligro interior. Según la orden de Goering, los policías auxiliares podrán mantener, también durante el servicio, los uniformes de sus propias organizaciones con la aplicación de un brazalete que designe su condición de policía auxiliar. Es decir, un uniforme que hasta hoy ha llevado consigo el espíritu del partidismo político, de la rivalidad, de la lucha, va a convertirse automáticamente en uniforme de autoridad. Lo cual constituye una provocación peligrosa contra los enemigos políticos. Además, los nuevos policías auxiliares, muchachos de veinte o veintitantos años en su mayoría, transidos de prejuicios partidistas y de fanatismo, van a ser pertrechados con pistolas y todas las demás armas propias de un policía. Y con la orden de disparar sobre los enemigos políticos, sin miramientos. Como los enemigos políticos tampoco son mancos... los asaltos, las luchas aisladas que hasta ahora han llenado ya de intranquilidad a todo el Reich van a convertirse en verdaderas batallas sistemáticas, no ya entre enemigos políticos, sino entre representantes del Estado y fuerzas políticas libres.

¿O es que todo esto de los policías auxiliares no es más que una preparación para el pronunciamiento que, según se rumorea, va a realizar Hitler durante la noche del 05 al 06 de marzo, a fin de apoderarse de la dirección personal del Gobierno? Pero este ya es otro tema.


Augusto Assia; Berlín, febrero de 1933.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!