domingo, 14 de junio de 2015

RENACER NACIONAL: "Toda Alemania debe estar bajo el signo de la Svástica. Ningún alemán debe pasar hambre ese día, todo el que pueda debe invitar a cenar a un parado. Los padres deben explicarles a sus hijos la trascendencia de este día. En todas las ventanas de Alemania ha de colgar la bandera roja con la Svástica. El discurso que el Führer pronunciará debe ser recibido en todos los aparatos de radio de Alemania."



EL 05 DE MARZO

El incendio del Reichstag ha precipitado el desarrollo de los acontecimientos de manera inesperada. Tal como la situación se ha planteado en Alemania, la verdad es que la línea histórica está siendo representada por lo inesperado. Según las declaraciones del Gobierno y la prensa gubernamental, el absurdo e incomprensible incendio del magnífico edificio del Reichstag constituía el primer acto de toda una serie de escenas terroristas planeadas por el Partido Comunista de acuerdo con el Partido Socialista. Asesinatos, incendios, asaltos, habrían de constituir los eslabones de tales escenas terroristas.

Para atajar el desencadenamiento del terrorismo “en defensa del Pueblo y el Estado”, el Gobierno ha adoptado medidas extraordinarias tan graves y enérgicas como apenas pueden encontrarse en las decisiones ministeriales de los más distintos países durante la época moderna. Los artículos 114, 115, 117, 118, 123, 124 y 153 de la Constitución han quedado fuera de vigor y con ellos la inviolabilidad personal, de domicilio, de correspondencia, etc. Una serie de penas, que alcanzan hasta la pena de muerte, han sido establecidas por el Gobierno contra los manejos Comunistas y Socialistas. Ciento treinta diputados y escritores Comunistas y Socialistas fueron detenidos, sólo en Berlín. Toda la prensa de los dos Partidos Marxistas, prohibida durante cuatro y dos semanas. Todos los carteles y pasquines de propaganda electoral, cegados policíacamente. Dentro del enervamiento gubernamental contra el Marxismo han sido arrastrados también numerosos periódicos Demócratas y Católicos, así como algunos escritores y propagandistas Liberales.

Las llamas del Reichstag elevándose trágicamente sobre la enorme cúpula dorada, alumbraron el fin de un período de la historia de Alemania. El hecho de que haya sido el edificio albergue del Parlamento incendiado, pudiera considerarse como simbólico. Para el que tuviera un poco de instinto político y viera en medio de la noche última de febrero encandilarse las llamas del Reichstag, no eran precisas muchas palabras. Tras el fuego se sentían palpitar profundamente otros encandilamientos.

Un pequeño hecho accidental puede obligar al curso de la Historia a encorvarse. Se ha discutido mucho, desde Orosio a Spengler, si la Historia puede o no ser modificada por los accidentes. La Filosofía de la Historia ofrece soluciones contradictorias, apoyadas en el mismo “rigor teórico”. No hay nada como atravesar la encrucijada de un gran momento histórico para percatarse de la trascendencia que la anécdota posee en la formación de lo “no anecdótico”. El incendio del Reichstag ha sido una poderosa palanca de la historia alemana. El día 01 de marzo, la opinión, empavorecida por las llamas del Reichstag y el espectro de la destrucción, ha reaccionado de un modo ostensible en favor de Hitler, del Nacional-Socialismo, del “remedio radical contra la gravísima situación”. La frialdad que las medidas antipopulares del Gobierno Hitler-Hugenberg-Papen habían creado en torno al Gobierno, ha sido disuelta en adhesión al calor del fuego destructor.

Apoyado en este movimiento producido por el acto contra el Reichstag, Hitler ha podido anular casi completamente a sus dos grandes enemigos electorales; además, coronando, de modo absoluto, la acción de prohibiciones parciales que contra ellos venía llevando a cabo. Sin el fuego del Reichstag el Gobierno no hubiera conseguido, sino a costa de graves trastornos, encarcelar a todos sus enemigos peligrosos ni hubiera podido suprimirles totalmente toda actividad propagandista. El 05 de marzo, que amenazaba con una derrota a Hitler, ha cambiado su signo con el incendio del Reichstag. Contemplando el estado psicológico y el ánimo que hoy reina en Berlín, la desorientación de los enemigos del Gobierno, contemplando el hecho de que desde cuatro días antes de las elecciones ni los Socialistas, ni los Comunistas, ni apenas los Católicos han podido ponerse en contacto con sus electores por medio alguno, contemplando que no existe ni se puede expresar más opinión que la de los elementos gubernamentales, puede esperarse, incluso, un triunfo electoral del Gobierno. Es decir, un triunfo de Hitler.

Si los Comunistas pierden votos y si los pierden los Socialistas, no son votos que vayan a parar a Hugenberg, sino a Hitler. Este cambio de la situación ha hecho cesar los rumores que adscribían a Hitler la intención de realizar en la noche del 05 al 06 una marcha sobre Berlín con 250 mil miembros de sus “Tropas de Asalto”. Y en cambio gana cuerpo el rumor de que como resultado de las elecciones, que traerán, sin duda, un éxito para el Nacional-Socialismo, Hitler invitará enérgicamente a Hugenberg y von Papen para que abandonen el Gobierno. Pero, todo ello no son sino rumores. Lo que verdaderamente ocurrirá después del 05 de marzo no puede abordarse sino en conjetura. Lo que está ahora ya oficialmente decidido es la celebración del “Día del Renacimiento Nacional” para la noche del 04 al 05 durante la cual tendrá efecto una verdadera “explosión” del aparato de propaganda Nacional-Socialista.

“Toda Alemania debe estar bajo el signo de la Svástica. Los fuegos y bengalas Nacional-Socialistas alumbrarán todo el ámbito de Alemania, nuestros desfiles llenarán todas sus calles y caminos. Es el ‘Día del Renacimiento Nacional Alemán’, ningún alemán debe pasar hambre ese día, todo el que pueda debe invitar a cenar a un parado. Los padres deben explicarles a sus hijos la trascendencia de este día. En todas las ventanas de Alemania ha de colgar la bandera roja con la Svástica. El discurso que el Führer pronunciará desde Königsberg, debe ser recibido en todos los aparatos de radio de Alemania”.

Lo anterior ordenado por el “Bureau de Propaganda Nacional-Socialista”, sin mencionar siquiera la palabra elecciones, ni mentar la fecha del día 05.


Augusto Assia; 05 de marzo de 1933.







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