martes, 25 de agosto de 2015

GINEBRA (2): "Aun cuando se discute más que nunca lo bien fundado de la tesis “perdona y serás perdonado”... Lo que no se había dicho es que se trataría de un "cocktail" del que se eliminarían, cuidadosamente, los elementos poco gratos al paladar británico. Sería una lástima que la lección no se aprovechase, y que la obsesión del equilibrio y que el flirteo con los dos bandos, abocara al mundo a una nueva catástrofe."



COCKTAIL BRITÁNICO

Cada hombre de Estado posee su sistema personal, su manera propia de actuar. Ramsay Mac Donald es un enamorado de la sorpresa aliada con la rapidez. Conocedor de los efectos desconcertantes que sobre sus  contrincantes suelen producir sus irrupciones bruscas en escena, el Primer Ministro británico recurrió ya a este método en la Conferencia de las Reparaciones de Lausana y acaba de aplicarlo otra vez a la Conferencia del Desarme de Ginebra.

Aun cuando se discute más que nunca lo bien fundado de la tesis “perdona y serás perdonado”, que Mac Donald hizo triunfar en el terreno de las reparaciones alemanas, lo cierto es que el antiguo Jefe laborista terminó por llevarse en su cartera el Convenio de Ouchy.

Falta saber ahora si la suerte le mimará de nuevo y si batiendo a su antiguo camarada Arthur Henderson, logra pasar a la Historia como el salvador de la Conferencia del Desarme.

Quizás sea demasiado pronto para expresar nuestro pesimismo pero tenemos que confesar francamente que después de los discursos pronunciados esta tarde, y sobre todo, después de la lectura del Proyecto Inglés de Desarme, el barómetro ginebrino no ha experimentado la subida que muchos esperaban. Se había afirmado que el Plan Mac Donald constituiría una síntesis aceptable de todos los proyectos formulados hasta ahora. Por esto en los pasillos se había calificado gráficamente de “Proyecto Cocktail”. Lo que no se había dicho es que se trataría de un "cocktail" del que se eliminarían, cuidadosamente, los elementos poco gratos al paladar británico.

Salta a la vista que el Plan Mac Donald es, como tantos otros, un plan de desarme de... los demás. Inglaterra desarma militarmente a Europa, y en cambio, en el terreno marítimo, mantiene el “statu quo”.

Grave defecto éste para un proyecto cuyo autor ha glosado en su discurso (estaba tentado de decir en su sermón) la necesidad para los Estados de sacrificarse en pro del bienestar común. Y no era uno, sino dos los ejemplos de desinterés que Mac Donald habría podido dar: sensible reducción de los armamentos navales y garantía de seguridad más efectiva que esta ratificación verbal de la promesa de no recurrir a la fuerza, contenida en el Pacto de París. Desde el punto de vista de seguridad, el Plan Mac Donald no sólo parece a muchos insuficiente, sino que ha de asombrar por el desenfado con que hace tabla rasa de la Sociedad de Naciones y de su Carta Constitucional. Al proponer un sistema empírico de desarme en caso de peligro, Inglaterra no sólo no da un paso hacia adelante, sino que da un paso hacia atrás, torpedeando de hecho los artículos 15 y 16 del Pacto.

El Primer Ministro inglés ha dicho que las cifras de su proyecto no satisfarían a nadie. Se trata, sin embargo, de una afirmación meramente retórica, pues nadie cree que Alemania haya de contemplar indiferente este permiso de rearmar 200 mil hombres que concede (resulta paradojal en una Conferencia del Desarme) el Plan Mac Donald.

En julio de 1914 la actitud ambigua de Inglaterra hizo posible la declaración de guerra. Sería una lástima que la lección no se aprovechase, y que la obsesión del equilibrio y que el flirteo con los dos bandos, abocara al mundo a una nueva catástrofe.


Rosselló; Ginebra, 16 de marzo de 1933.







No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!