domingo, 13 de septiembre de 2015

ADOLF HITLER 95 (color): "Ni el Emperador, ni el Gobierno, ni el Pueblo querían la guerra. De la absurda 'Teoría de los Vencedores y los Vencidos' eternos, resultó la demencia de las reparaciones y la catástrofe económica mundial. Queremos crear una verdadera comunidad de clases y profesiones."



EL PRESIDENTE Y EL CANCILLER

En la ceremonia celebrada en Potsdam, el Presidente del Reich, Mariscal Paul von Hindenburg, hizo uso de la palabra, saludando al nuevo Reichstag, y declaró que las elecciones del día 5 del corriente han procurado al Gobierno de concentración nacional formado por él, una mayoría clara, a base constitucional.

“La tarea del Canciller y de los Ministros es pesada, pero sé que pondrán la más firme voluntad en encontrar soluciones a las espinosas cuestiones de Política Interior, Exterior y Económicas.”

Después hizo uso de la palabra el Señor Adolf Hitler:

“Reconozco ante todo, los graves cuidados que pesan desde hace años sobre el Pueblo alemán, que desde hace dos mil años ha conocido alternativas de dicha y de desgracia y siempre en tiempos de discordias interiores.

Después de la unión política de Bismarck, el Pueblo alemán, de acuerdo con lo declarado al proclamarse el Imperio en Versalles, ha participado en el desarrollo de los bienes de la cultura de la paz, no haciendo separación entre su fuerza interior profunda y las responsabilidades por la vida en común de las naciones europeas.

La Revolución de noviembre de 1918 puso fin a los combates a que Alemania acudió llevada por el convencimiento de defender únicamente su libertad al mismo tiempo que su derecho a vivir.

Ni el Emperador, ni el Gobierno, ni el Pueblo querían la guerra: únicamente un derrumbamiento general obligó a una generación débil a soportar, contrariamente a su más íntimo convencimiento, el aserto de la culpabilidad de Alemania. Este derrumbamiento fue seguido de una decadencia en todos los terrenos, pero el triunfo no ha hecho al resto del mundo ni más feliz ni más rico, por el hecho de que un miembro de la Comunidad fuese separado en lo político y en lo económico.

De la absurda 'Teoría de los Vencedores y los Vencidos' eternos, resultó la demencia de las reparaciones y la catástrofe económica mundial.

El Gobierno Nacional está firmemente decidido a llevar a cabo la gran obra de la reorganización del Pueblo alemán y el Reich.

Queremos cultivar nuestras grandes tradiciones, fuente inagotable de fuerza interior. Queremos llevar a todos la confianza mediante sanos principios, la continuidad en el desarrollo de la Política Exterior e Interior y la firmeza en el Gobierno, desterrando la anterior inestabilidad.

Queremos crear una verdadera comunidad de clases y profesiones: los campesinos, los burgueses y los obreros deberán formar en el porvenir un solo Pueblo alemán.”

El Canciller terminó su discurso rindiendo homenaje a la venerable figura del Presidente del Reich, en medio del entusiasmo de la Asamblea.


AgenciaFabra”; Berlín, 21 de marzo de 1933.






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