viernes, 11 de septiembre de 2015

JOSEPH GOEBBELS 69 (color): "Hasta hoy ningún país del mundo tiene un Ministerio de tal índole. Goebbels es el más brillante orador del Nacional-Socialismo y su más brillante escritor. En él se concentra el exponente típico del ideario NS. En su imaginación nada es sencillo y normal; la cosa más insignificante se convierte en una empresa digna de los Nibelungos. Para él, el mundo consiste en una serie de estampas literarias: propaganda de sus fines y de sus concepciones políticas."



PROPAGANDA GUBERNAMENTAL

Es significativo el hecho de que uno de los primeros actos de enjundia realizados por el Gobierno haya consistido en la instauración de un Ministerio de Propaganda. Y más significativo, todavía, que de este Ministerio haya sido encargado el joven y famoso Doctor Goebbels. Nada había proyectado hasta ahora una ráfaga de luz tan clara en los designios del “Gobierno Nacional-Revolucionario” (según Hitler acaba de bautizarle), como la instauración de esta novísima institución, presidida por el inquieto lugarteniente de Hitler. A través de ella pueden vislumbrarse aspectos interesantes de cómo el Gobierno entiende la función de gobernar. Hasta hoy ningún país del mundo tiene un Ministerio de tal índole.

Joseph Goebbels mismo, en declaraciones que acaba de hacer para la prensa, ha dicho:

“Al Pueblo no se le puede seguir dejando que vague a su propia suerte, y el Gobierno no puede continuar, como los gobiernos anteriores, aislado del Pueblo.”

Para determinar la suerte del Pueblo y mantenerse en contacto con él, es pues, para lo que ha sido creado el nuevo Ministerio de Propaganda. Es decir, por vez primera en la historia de Europa (exceptuando el caso de Rusia) va a aplicarse desde el Gobierno, abierta y oficialmente, el arte de la propaganda. Un arte que la moral democrática había relegado a la categoría de vergonzante.

Esto prueba que el “Gobierno Nacional” no está dispuesto a dejarse ahogar en prejuicios. Prueba, además, que la experiencia Nacional-Socialista no va a ser olvidada. Si en algo, han sido maestros los Nacional-Socialistas ha sido, sin duda, en la propaganda. No el contenido teórico o las soluciones económicas que ofrecen a los problemas alemanes ha hecho grande al Nacional-Socialismo, sino la aplicación hábil del efecto, la aptitud de atraer la atención, de sorprender, de asediar, de propagar, en fin. El camino del Nacional-Socialismo, desde su reducto de una cervecería en Munich al movimiento más grande que jamás ha existido en Alemania, es un camino propulsado exclusivamente por la fuerza motriz de la propaganda.

El Jefe de la propaganda Nacional-Socialista ha sido siempre, desde que fue centralizada, el que ahora es Ministro de la misma materia en el Reich. El Doctor Goebbels es, después de Hitler, quien más veces ha actuado públicamente dentro del Partido. Nació en 1897 en Renania, hijo de una familia de literatos provinciales. Ayudado con una pensión de la institución católica Alberto Magno, estudió germanística y literatura. En 1924 aparece, por primera vez, actuando en el Movimiento Nacional-Socialista como director de un periódico en el Ruhr. En 1927, cuando el Partido apenas si tenía existencia todavía en Berlín, Hitler le envió como dirigente y organizador de la sección berlinesa. Aquí comienza su carrera de agitador.

Físicamente, Goebbels es un tipo pequeño y extraordinariamente débil; padece, además, el entumecimiento de un pie. Lo que esto significa, dentro de un movimiento embargado por la mística del héroe, para el cual el tipo físico ario constituye una devoción, es posible imaginárselo. Goebbels ha tenido que luchar denodadamente contra su propia figura. En Berlín comenzó realizando una propaganda radical y conexionándose con los grupos de obreros. Hablaba con simpatía de Rusia, considerándola como “el aliado natural de la Alemania Nacional-Socialista”.

“Realizar la Revolución, liberando una clase, y a través de esta clase, a la patria alemana, esa es nuestra misión, la misión de los jóvenes trabajadores manuales e Intelectuales de Alemania. Quien exponga sus opiniones con brutalidad y terror contra todos los poderes, ese conquistará el poder, y con el poder, el derecho para derrumbar el Estado.”

Su oratoria radical y calurosa despertó, en torno al Doctor renano, la adhesión de un sector bastante amplio de jóvenes obreros berlineses, la mayoría de ellos parados, con cuya ayuda Goebbels inició “la conquista de Berlín”.

Paul Joseph Goebbels es el más brillante orador del Nacional-Socialismo, y también su más brillante escritor. En él se concentra el exponente típico del ideario Nacional-Socialista. Todo lo reproduce en metáforas grandilocuentes: las cosas más vulgares y sencillas las eleva a una potencia retórica fabulosa:

Si unos cuantos Nacional-Socialistas desfilan por un barrio, en la imaginación de Goebbels se convierte este sencillo hecho en “cientos de miles de soldados de la liberación que conquistan valerosamente el barrio ‘x’.” Si Hitler exige héroes para Alemania, Goebbels los crea. Cualquiera de los Nacional-Socialistas perseguidos durante los últimos años, ha sido elevado a la categoría de héroe y mártir en la literatura de Goebbels. Del estudiante Horst Wessel, muerto por los enemigos políticos, ha hecho un mito a través de “Der Angriff”, el periódico donde el ahora Ministro encendió todos los días, durante los últimos años, la hoguera de su prosapia. En la imaginación de Goebbels nada es sencillo y normal; la cosa más insignificante, un viaje en tren, entre dos provincias de Alemania, se convierte en una empresa digna de los Nibelungos. Para él, el mundo consiste en una serie de estampas literarias y de propaganda: Propaganda de sus fines y de sus concepciones políticas.

Esta tendencia al “fabulismo” va acompañada de una fina comprensión de la psicología de las multitudes y de una rápida capacidad de reaccionar ajena, frecuentemente, al alemán. Nombrándole para regir el Ministerio de Propaganda, el Gobierno señala: primero, que está dispuesto a concederle al nuevo departamento no pocos ni estrechos cauces; señala, después, que desea que el nuevo Ministerio sea rico en originalidad y en diversidad. Y sobre todo, que la propaganda posea más facundia que profundidad.


Augusto Assía; Berlín, marzo de 1933.







3 comentarios:

  1. ATESORO SUS LIBROS QUE HEREDÉ DE MI PADRE.

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    1. Disculpe Alicia, ¿se refiere usted a libros a libros del Doctor Joseph Gebbels? ¡Genial! ¿Están en español, y me podría por favor recomendar sus nombres? Gracias.

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  2. Excelente artículo del periodista Augusto Assía, fue muy interesante. Me alegra mucho que sele haya dado aquel reconocimiento al Doctor Joseph Goebbels.
    Felicitaciones por la página, muy agradable leerla. Que Dios Nuestro Señor los bendiga.

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