domingo, 18 de octubre de 2015

EL PUEBLO HINDÚ: "El actual proyecto es un esfuerzo para armonizar la responsabilidad y los intereses británicos con los derechos indígenas. A las dificultades propias del mismo, hay que agregar los conflictos entre las distintas razas y confesiones que constituyen la población india."

Gandhi


EL NACIMIENTO DE UN PUEBLO

En un mundo en que se hallan en flagrante conflicto el Sistema de Gobierno Representativo y el Autocrático, Inglaterra publica un importante documento, el “White Paper”, que es un proyecto de nueva constitución democrática india. La Cámara de los Comunes lo está debatiendo, y luego pasará a manos de un Comité Parlamentario que, tras las consultas oportunas al país que reclama su soberanía, retocará el actual proyecto del Gobierno.

Los avatares búdicos y los principios coránicos se incorporan nacionalmente al ritmo de nuestra era. El contacto con Europa llenó de larvas de inquietud y nuevas apetencias la conciencia asiática, secularmente amodorrada. El despertar de la India británica debe considerarse en función de los magnos problemas que plantea a la Política Internacional toda el Asia, desde la Meca y Leningrado hasta Tokio y Cantón. De no pertenecer la India al Imperio, su suerte se estaría debatiendo en Ginebra, no en Londres. Un crítico ha dicho que el porvenir de todo el viejo Continente depende de la suerte que corra el “White Paper”. Cualesquiera que sean las imperfecciones de este intento de legitimar y poner gradualmente en práctica el anhelo de libertad y justicia de un pueblo de 350 millones de almas, nada altera el hecho de que se avecina el alumbramiento de una poderosa y nueva entidad soberana.

El actual proyecto es un esfuerzo para armonizar la responsabilidad y los intereses británicos con los derechos indígenas. Para unos el “White Paper” es un modelo de literatura típico de una “India Office” dominada por conservadores seniles, incapaces de entender el alma de esos orientales por los cuales no sienten una excesiva simpatía. Para otros son, en cambio, excesivas las atribuciones que se otorgan. En la India, naturalmente, todos suscribirían el “todo o nada”, el “nosotros solos”, sin funcionarios, ni policía extranjeros. La publicación de este documento fue señalada en seguida en alguna ciudad india con sangrientos tumultos.

Las principales objeciones que se formulan son: No se fija la fecha en que la Federación comenzará a funcionar. Las atribuciones del virrey (gobernador general) equivalen a un control financiero que no tiene contrapartida formulada de obligaciones o responsabilidades (la Cámara ni podrá discutir sus honorarios). ¿No va a tener tampoco la Cámara derecho a discutir las cuestiones militares, a fin de ir preparando un Ejército netamente nacional? El proyecto del Gobierno inglés es vago sobre el carácter transitorio de la organización de la defensa y las finanzas.

He aquí una incompleta impresión de tan complejo problema. A las dificultades propias del mismo, hay que agregar los conflictos entre las distintas razas y confesiones que constituyen la población india. Y no sería justo omitir un tributo al propulsor Gandhi, ese hombrecillo que aun reducido a prisión en virtud de la política seguida por el actual virrey Irving, por razones fácilmente explicables, merece el más profundo respeto de la opinión, incluso en el Reino Unido.


La Vanguardia; 29 de marzo de 1933.






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