domingo, 22 de noviembre de 2015

LA AVIACIÓN (2): "Siniestros tan frecuentes, máxime si se tiene en cuenta el reducido número de dirigibles que se han construido, crearon una corriente de opinión contraria a los aparatos menos pesados que el aire, que encarnó en la Política Aérea de la mayor parte de las naciones más adelantadas en este orden de ideas."

Akron ZRS4


LAS TRAGEDIAS DE LOS DIRIGIBLES

Una nueva catástrofe, mayor en sus proporciones por el número de vidas perdidas que todas las anteriores, ha venido a ensombrecer los anales de la navegación aérea en aparatos más ligeros que el aire, o sea globos dirigibles. He aquí una lista de las catástrofes anteriormente ocurridas, prescindiendo de las que ocurrieron durante la guerra.

En 1921 se perdieron los dirigibles ingleses “R34”, destruido al regresar a su base, y “R38”, que se había vendido a los Estados Unidos e hizo explosión volando sobre Hull, pereciendo sus 41 tripulantes. El “Zeppelin”, entregado por Alemania a Italia en cumplimiento de las cláusulas del Tratado de Paz, se destruyó en Ciampino el mismo año, igual que el “C3” norteamericano.

En 1922 ocurrió en los Estados Unidos la catástrofe del “Roma”, adquirido en Italia por la Aeronáutica norteamericana, muriendo en la explosión que lo aniquiló, 33 de sus 44 tripulantes.

En 1923 fue destruido por un rayo el dirigible francés “Dixmude” (ex zeppelin alemán “L72”), pereciendo sus 50 tripulantes.

En 1924 se incendió en vuelo el dirigible japonés “S3” y perecieron carbonizados sus seis tripulantes.

El año siguiente acaecía la destrucción del “Shenandoah” norteamericano, con 14 víctimas, y pasando por alto otros accidentes de menor gravedad, encontrarnos la catástrofe del “Italia” en 1928 cuando la expedición ártica del General Umberto Nobile.

Y en octubre de 1930 perdió Inglaterra su dirigible gigante “R101” cuando navegaba sobre territorio francés, pereciendo en el naufragio más de 50 hombres, entre ellos el ministro del aire, Lord Christopher Thompson.

Siniestros tan frecuentes, máxime si se tiene en cuenta el reducido número de dirigibles que se han construido, crearon una corriente de opinión contraria a los aparatos menos pesados que el aire, que encarnó en la Política Aérea de la mayor parte de las naciones más adelantadas en este orden de ideas.

Italia proscribió, a raíz de la catástrofe del globo de Nobile, el uso del dirigible en su flota aérea. Inglaterra vendió su “R100” para el desguace al año siguiente de la pérdida del “R101”. Y el Japón, ante razones de economía y por su poca fe en el valor militar de los grandes dirigibles, también ha condenado a la demolición, a principios de este año, la única aeronave de esta clase que poseía la Marina.

Sólo en Alemania y en los Estados Unidos conservaban auge en la actualidad los partidarios del dirigible, dedicando la atención oficial, con el consiguiente apoyo económico, a su perfeccionamiento teórico y práctico.

Alemania, obligada por las estipulaciones del Tratado de Versalles a dar de lado oficialmente toda iniciativa llevada a la ejecución en el orden de la Aeronáutica Militar, encaminó su esfuerzo a fines comerciales. Laborando con tesón germano en el perfeccionamiento del bien conocido tipo, resultado de más de un cuarto de siglo de estudios y experiencias, la Sociedad Zeppelin ha demostrado brillantemente en los viajes del “LZ127” o “Graff Zeppelin”, que este tipo de aeronave, al mando de pilotos experimentados como los Eckener y Lehman, podría realizar grandes empresas.

Los Estados Unidos cuentan a su favor para la viabilidad de los dirigibles, la circunstancia de ser el único país donde se produce el gas helium, que por su incombustibilidad y peso específico, es el gas ideal para el relleno de los dirigibles.

La Marina americana poseía el Zeppelin “Los Angeles” (ex “L126”), que por cierto se dio de baja el año pasado, para desguazarlo, obteniendo la economía de 280.000 dólares anuales que costaba su sostenimiento. El “Los Ángeles”, popularizado por todo el mundo a través de las películas cinematográficas tejidas sobre trama de aventuras de aviación, a las que tan aficionados son los yanquis, había sido construido en Alemania. Pero los Estados Unidos decidieron abordar por sí mismos la construcción de los grandes dirigibles, y a consecuencia de un acuerdo entre la casa Zeppelin y la “Goodyear Corporation”, se creó una firma industrial, la “Goodyear Zeppelin Corporation”, establecida en la ciudad de Akron, Estado de Ohio, que emprendió la construcción del dirigible gigante bautizado con el nombre de dicha ciudad, el cual acaba de perderse en las dramáticas circunstancias que el lector conoce.

El “Akron”y su hermano el “Macon” se encargaron a dicha firma industrial en octubre de 1928. La nomenclatura oficial del “Akron” era “ZRS4”, y “ZRS5” la del “Macon”.

Ambas aeronaves son las mayores que hasta ahora surcaron los aires. Su tipo ofrece diversas características nuevas, como su alargamiento, bastante menor que el de los anteriores tipos de dirigibles; el armazón de tres vigas longitudinales, completadas por anillos trabados rígidamente; la instalación de los motores en la propia carena, con hélices orientables; la sustitución de la tripa de buey por algodón barnizado en los balones; el sistema de amarre sobre mástil móvil; el reparto de los puestos de la tripulación, y el aditamento de un hangar para aviones en el cuerpo de la envuelta, con dispositivo para despegar y volver a bordo en pleno vuelo.

La construcción del “Akron” empezó en diciembre de 1929, efectuando su primer vuelo el día 24 de septiembre de 1931.

Su capacidad era de 184.000 metros cúbicos, su eslora total medía 239.3 metros y 40.5 su diámetro máximo. El coeficiente de alargamiento de 5.92 excedía al “Graff Zeppelin” de 771, y al “Los Ángeles” de 7.29. Sus ocho motores Maybach, de 4.480 HP de potencia total, accionaban cada uno sobre una hélice. El peso en vacío del globo era de cien toneladas. Estaba calculado el aparato propulsor para la velocidad normal de 93 kilómetros por hora y una máxima de 135; con el radio de acción normal. Como armamento montaba 12 ametralladoras de 13 mm de calibre, que podían disparar de 600 a 700 tiros por minuto.

El coste total del “Akron” llegó a cinco millones de dólares, y algo más del doble de esta suma costó el hangar gigante donde se construyó, el cual se ha utilizado también para construir el “Macon”.

La finalidad de estas gigantescas aeronaves en la Marina norteamericana, es la exploración a gran distancia, con miras al Pacífico. En el extranjero, y aún en los mismos Estados Unidos, tenían sus detractores, escépticos de su utilidad en caso de guerra, y sobre todo, acerca de que su excesivo coste de construcción y de sostenimiento compensara su rendimiento.

El Almirante William Moffett, Jefe de Aeronáutica del Ministerio de Marina, era, quizás, el más ferviente defensor de estos dirigibles, y ha sido una de las víctimas caídas en la catástrofe del “Akron”, cuando no se había cumplido todavía un mes desde la fecha que su esposa, Mrs. Moffett, actuó de madrina del bautizo del “Macon”. 


Juan B. Robert; Abril de 1933.







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