domingo, 20 de diciembre de 2015

ASOCIACIÓN ESTUDIANTIL (2): "Hasta ahora las Universidades no conocían al Nacional-Socialismo más que a través de las algaradas de los estudiantes. Mas, ahora, el Nacional-Socialismo acaba de entrar en la Universidad armado de oficialidad, dispuesto a “coordinar” también la creación y la enseñanza científicas."



RENOVACIÓN DE LA UNIVERSIDAD ALEMANA

Hasta ahora las Universidades no conocían al Nacional-Socialismo más que a través de las algaradas de los estudiantes contra los judíos y contra los profesores Liberales. Aun después del curso hacia la derecha que tomó la política en Alemania desde la caída del gobierno de Hermann Müller, los fueros de la Universidad alemana habían permanecido intactos. Durante la semi Dictadura del General Kurt von Schleicher ha sido trazado el programa de cursos para el semestre que debiera comenzar el día 15 de abril y que el actual Gobierno ha suspendido hasta el primero de mayo; a pesar de ello en ese programa puede encontrarse, informándole, el espíritu Liberal, altamente respetuoso con todas las tendencias científicas, que ha hecho famosa a la Universidad alemana, convirtiéndola en el centro productor de ciencia más eficaz del mundo.

Hasta tres cursos sobre Materialismo Histórico, explicados por un profesor de ideas tan avanzadas como Arthur Rosenberg, estaban anunciados en el “Verzeichnis” de la Universidad de Berlín para el semestre de 1933.

Mas, ahora, el Nacional-Socialismo acaba de entrar en la Universidad armado de oficialidad, dispuesto a “coordinar” también la creación y la enseñanza científicas. En la primera intervención ha descartado a 16 profesores; les ha “amputado”, como se dice ahora en el idioma oficial. Y esta primera intervención no es, según una nota oficiosa que la explica, sino el “primer paso de una serie de acciones semejantes”. Entre los profesores expulsados pueden encontrarse las más distintas gamas ideológicas, desde la Católica hasta la Socialista. Por lo menos siete son personalidades de renombre universal, especialistas cuyos nombres son familiares en los respectivos centros científicos de todo el mundo. Basta con citar algunos.

Moritz Julius Bonn, rector de la Alta Escuela Mercantil, el discípulo predilecto del gran sociólogo y economista Liberal Lujo Brentano y, después de la muerte de éste, su verdadero sucesor. Al español se han traducido varias de sus obras. 

Hermann Heller, profesor de la Universidad de Frankfurt, uno de los más jóvenes y más conocidos tratadistas de Derecho Público de Alemania; también ha sido traducido al español, en la Colección Labor, uno de sus mejores trabajos monográficos, así como su conocido estudio sobre el Fascismo. 

Hans Kelsen, el fundador de la famosa escuela kelseniana de Derecho Administrativo, hasta hace poco profesor en Viena, desde donde fue llamado para Colonia; en la formación de los jóvenes profesores de Derecho Administrativo de España (García, Labella, etc.), han tenido las teorías kelsenianas una parte decisiva; en Derecho Administrativo, un aspecto del Derecho que tanto ha progresado en los últimos años, es Kelsen, sin duda, la más egregia figura de nuestros días. 

Emil Lederer, profesor de economía de la Universidad de Berlín, uno de los más eficaces colaboradores en la revisión de la caduca Teoría Económica Clásica. 

Max Horkheimer, Hugo Sinzheimer y Karl Mannheim (otros tres de los despedidos) conocidos igualmente, eran las cabezas dirigentes del famoso “Seminario de estudios sociales” de la Universidad de Frankfurt. El “Seminario de estudios sociales”, que daba a luz, entre otra infinidad de publicaciones, los “Archivos de ciencia social”, era en la totalidad de la investigación alemana, a la ciencia social, lo que a las ciencias naturales es la “Sociedad para investigación científica del Kaiser Wilhelm II”. Era, digo, porque ya antes de que sus profesores y animadores hubieran sido expulsados del profesorado alemán, había sido cerrado el “Seminario” y cegado su espléndido manantial de saber.

Ya sin necesidad de esto la Universidad alemana atravesaba una grave crisis, oprimida por la crisis general económica. En diversas ocasiones ha sido tema de estas crónicas la difícil vida de la gloriosa Universidad alemana en días tan atribulados, como los que han seguido a la guerra, para el Pueblo teutón. Hoy, ya de por sí misma, la Universidad alemana no está en disposición de reproducir los días fastuosos de un Gottfried Leibnitz, un Immanuel Kant, un Friedrich Hegel o un Alexander von Humboldt. Con conservar su vida y su rango tenía tarea más que suficiente, aprovechando y apretando en haz todas las fuerzas. Los desangres de estos días determinarán la precipitación en la inanición. Pues no son sólo los profesores que se han ido por su propio impulso, considerándose incompatibles con los acontecimientos, como Albert Einstein y otros; ni son siquiera estas 16 grandes figuras que acaban de ser separadas ahora; siguiendo el desarrollo lógico de la ideología Nacional-Socialista tendrán que ser todavía muchos más. Ya antes habían sido los más famosos profesores de Medicina interna de Alemania, Theodor Zondek y Victor Klemperer, separados de sus puestos como judíos. Y no tardarán seguramente en ser los dos grandes civilistas, también judíos, Wolf y Goldschmidt. El mismo rector de la Universidad de Berlín, el gran penalista Eduard Kohlrausch, acaba de ser “avisado” por el Ministro de Cultura.

La organización de estudiantes ha sido también “coordinada”. Desde ahora podrán pertenecer a la “Asociación de Estudiantes” (según un decreto del Ministerio) los estudiantes de raza aria, sin distinción de nacionalidad (austríacos), en cambio, no podrán pertenecer los judíos o los elementos de otras razas, aunque tengan la nacionalidad alemana. La directiva de la Asociación no será, en lo sucesivo, elegida por votación, como hasta aquí, sino nombrada por la directiva saliente. A su vez, la “Asociación de Estudiantes” ha publicado un “Edicto”, constando de doce artículos, “para la lucha contra el espíritu extraño”. En uno de los artículos se dice que en lo sucesivo a los judíos se les considerará como “extranjeros” dentro de la Universidad, y entre otras cosas, exige que “los libros escritos por judíos no puedan publicarse en Alemania más que en idioma hebreo”.


Augusto Assía; Berlín, abril de 1933.






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