domingo, 3 de enero de 2016

COMUNISMO (20): "Hombres que habrían corrido despavoridos si hubiesen visto cerca la sombra de un Fascista, empezaron a hablar con desprecio del Movimiento Italiano sólo por agradar al Gobierno ruso. Pues bien, está perfectamente comprobado que el Comunismo había dado el mayor tanto por ciento de conversiones al Fascio. ¡Con qué voluptuosidad se arrojan ahora sobre el caído, su ídolo de ayer, le injurian y le critican, y se ponen al lado de los nuevos dueños del dinero!"

Anzhelica Balabanova


TESTIMONIO DE UNA CAMARADA BOLCHEVIQUE

Anzhelica Balabanova ha sido siempre una revolucionaria militante. Esta rusa, voluntariamente expatriada desde su juventud, es muy conocida en la Europa occidental como propagandista en la tribuna y en el libro. Singularmente es conocida entre los revolucionarios italianos, en cuyas filas ha actuado.

Al instaurarse el régimen Soviético, a raíz de la Revolución Rusa. Anzhelika Balabanova regresó a su país y se declaró Comunista. Trabajó con ahínco en los primeros tiempos de la Rusia Roja.

Después... He aquí lo que dice:

“El motivo que en 1920 me decidió a apartarme de la Internacional Comunista (de la cual fue Secretaria), fue la convicción de que los medios que ésta empleaba se vengarían en las propias masas de trabajadores, en Rusia y fuera de Rusia, y ocasionarían al movimiento un daño irreparable.

El ritmo frenético con que se ha cumplido esta venganza en los Partidos Comunistas de todos los países da la circunstancia de que, no sólo Comunistas aislados, sino partidos completos, se hayan visto precisados a tomar la misma resolución que yo: el que la tragedia que a mí me hizo adoptar dicha resolución se haya hecho general; todas estas cosas y los acontecimientos que han sucedido luego, no han hecho más que reforzar mis apreciaciones y convencerme más todavía de que habría cometido una traición contra el movimiento revolucionario; contra mi conciencia y contra todo mi pasado, si no hubiese roto por completo, desde 1920, con los medios citados...”

La primera divergencia surgió cuando la visita a Rusia de los Socialistas italianos. Anzhelika Balabanova fue encargada de acompañarlos. Pero, ¿qué pretendía el Comité Central del Partido Comunista de ella? Que aprovechara la ocasión para intrigar produciendo una división entre los Socialistas italianos, huéspedes de Rusia entonces. Se le puso de adjunto un estudiante ruso, que nunca se había ocupado de Italia. ¿Para qué? Para que controlara los informes de la Comisión italiana. Así pues, habían de ser espiados Socialistas que habían militado durante muchos años en el Partido. Y ese encargo se le confiaba a un individuo al servicio del Presidente de la Internacional Comunista. Y Anzhelika Balabanova no se prestó ni a intrigar para una escisión entre los italianos ni a soportar el espionaje de un intruso.

Luego, el fracaso de las huelgas revolucionarias en Italia y el triunfo de Mussolini, irritó aún más la cólera de los Bolcheviques rusos contra los Socialistas italianos.

“En la Rusia Revolucionaria -dice la escritora-, recién libertada del yugo de los Zares, despertaba un servilismo tanto más vergonzoso, cuanto se encubría con una capa de hipocresía y de estúpida fraseología revolucionaria. Individuos que antes de la victoria de la revolución no tenían ni idea de lo que era un movimiento revolucionario; gentes que jamás habían defendido sus derechos y menos los de la clase desheredada; hombres que habrían corrido despavoridos si hubiesen visto cerca la sombra de un Fascista, empezaron a hablar con desprecio del Movimiento Italiano sólo por agradar al Gobierno ruso. La intensa tragedia del Proletariado italiano fue atribuida a su flojedad, sin más apelación, y se especuló con las ensangrentadas víctimas del Fascismo. Cuando se trataba en los periódicos rusos de esa tragedia, se decía que todos los sacrificados eran Comunistas y que los Socialistas eran aliados de los Fascistas. Pues bien está perfectamente comprobado que el Comunismo había dado el mayor tanto por ciento de conversiones al Fascio.” Anzhelika Balabanova quiso rectificar opiniones tan equivocadas. ¿Cómo? Imposible. No se le permitía hablar en público. Escribir era inútil, puesto que no le publicarían un artículo diciendo la verdad, si ello contrariaba el criterio de los círculos gubernamentales.

Otras cosas desengañaron definitivamente a Anzhelika Balabanova. Las intrigas entre los dirigentes del Comunismo ruso. Todos aspiraban a ser dictadores. Grigorij Zinowjew contra Lev Trotsky, hasta vencer a éste. Después Iósif Stalin desplazando a Zinowjew.

El caso de Zinowiew es típicamente ejemplar como conducta de los dirigentes que han engañado al Pueblo y destruido su confianza. Lo sucedido en la Rusia Soviética debe servir para los demás países, cuyas masas de trabajadores ven en Rusia el primer experimento de la conquista del Poder por la Clase Proletaria. Y lo que deben ver es cómo la intriga o la audacia da la Dictadura a un hombre, sin que la masa haya intervenido para nada ni salga, con el cambio, de su forzada esclavitud.

Y de no ser eso, es algo aún peor. Si la destitución de un Dictador y la consagración de otro, es obra de la masa proletaria, hay que reconocer que ésta va de equivocación en equivocación. Cosa todavía más lamentable y desmoralizadora. ¿Por qué exalta a Trotsky? ¿Por qué luego lo reniega? Igual con Zinowjew. Lo eleva; después lo exonera. ¡Y por qué torpes y odiosos procedimientos!

Anzhelika Balabanov comenta: “Ahora tienen las masas que soportar que se les cuenten los mismos razonamientos contra Zinowjew que antaño empleara éste contra Trotsky, abusando entonces como ahora de la autoridad de Lenin y del Leninismo. El modo y manera como los representantes de las dos tendencias tratan estas cuestiones, es una prueba de que se abusa del poder y de que la arbitrariedad y el arribismo han suplantado durante largo tiempo al verdadero espíritu de la revolución proletaria. Y se trata nada menos que de asuntos vitales para el movimiento de los trabajadores. Los problemas se tratan en un tono de malquerencia personal, y de inaudita frivolidad...”

Pero hay más que rivalidades personales. Hay también la complicidad de los acomodaticios.

Con razón pregunta la escritora:

“¿Por qué habían callado hasta hoy los que ahora pronuncian severos juicios sobre el caído, a quien un día estuvieron enteramente sometidos, mirándole como intangible y sometiéndose a cuanto él exigió de ellos? ¿Por qué no han hecho público hasta ahora el procedimiento demagógico que se seguía para colgar el sambenito (el descrédito) de derechista a todo el que no le era grato? ¿No se ha podido hacer hasta hoy, cuando ya no sólo no es peligroso atacarle, sino que el hacerlo agrada a la mayoría, que se ha asimilado el procedimiento de la calumnia, adoptándola como sistema propio? Y si verdaderos revolucionarios se han dejado arrastrar a tal servilismo, ¿qué no ocurrirá con los otros, educados en el ejemplo de Zinowjew, si no ver en la política un juego de intrigas? ¿Y con la juventud desmoralizada por esa manera de concebir la política? Y en cuanto a los antiguos agentes y hombres de confianza de Zinowjew, que tanto han mentido y tanto han corrompido el cumplimiento de sus misiones, y tanta calumnia y tanta intriga han fomentado en su servicio, para lo que disponían de cuantiosas sumas, ¡con qué voluptuosidad se arrojan ahora sobre el caído, su ídolo de ayer, le injurian y le critican, y se ponen al lado de los nuevos dueños del dinero!”

No podrá ser recusado el testimonio de ese testigo de cargo. Su acusación es grave. Su gesto al apartarse del Comunismo ruso es de una austera dignidad.

Y no podrá decirse que Anzhelika Balabanov es recusable. Fue revolucionaria militante y continúa en las filas revolucionarias. Pero, ante todo, se debe a su conciencia y se debe a la verdad.


José Betancort; 26 de abril de 1933.






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