domingo, 14 de febrero de 2016

ADOLF HITLER 104 (color): "El Trabajo Obligatorio ha de tener como misión primordial la de convertir el Trabajo Manual, que hoy se considera como ocupación de índole inferior, en un honor y una honra. En el Servicio del Trabajo, lo mismo que en el Militar, serán todos los hijos de los pobres como los de los ricos. Educar en los Principios y la Moral del viejo Ejército Imperial a la Juventud."

"El Führer en Frankfurt"; obra de Georg Poppe. A la izquierda del Führer que fuera Pintor, 
Soldado y Político, le acompañan el Escultor y el Arquitecto.


EL TRABAJO OBLIGATORIO

Entre las reformas económicas que Hitler anunció desde la tribuna de Tempelhof, el pasado 01 de mayo, es la más importante la que se refiere a la creación del “Trabajo Público Obligatorio”. En realidad, no se trata de una creación en el estricto sentido de la palabra, sino de una transformación del servicio de “Trabajo Público Voluntario”, instituido hace dos años por el Gobierno de Heinrich Brüning.

Brüning había ingeniado el “Trabajo Público Voluntario”, como uno de los medios más eficaces para luchar contra el paro forzoso, sobre todo entre el sector obrero juvenil. Muchos miles de jóvenes alemanes que a causa de la crisis no han podido emplear jamás su fuerza de trabajo, que desde que salieron de la escuela vagan a la ventura, habían de ser recogidos en grandes cuarteles, establecidos en antiguos castillos abandonados, en fábricas paradas, etc., para emplearles en labores del campo y de interés público.

Un Gobierno de principios Liberales como el del Doctor Brüning, hubo de mantenerse, también en este aspecto, con absoluto respeto frente la Libertad Individual, y el Trabajo Público fue declarado puramente voluntario. A pesar de la propaganda realizada, no sólo, por el Gobierno de Brüning, sino también por los que le sucedieron, sobre todo por el actual, así como por los distintos Partidos y Asociaciones Nacionalistas, el “Trabajo Público Voluntario” constituyó un gran fracaso. De los siete millones de obreros parados que existen en Alemania, de entre los cuales cerca de tres millones no perciben socorro alguno, sólo unos ciento cincuenta mil se han incorporado a las concentraciones. Se ha demostrado que el obrero alemán prefiere merodear por la ciudad o lanzarse en busca de aventuras a través de caminos y carreteras, a la vida disciplinada y monótona de las “concentraciones”.

Sustituyendo el concepto de Voluntario por el de Obligatorio, el actual Gobierno no quiere imprimirle nuevas proporciones solamente, sino que pretende, además, transformar sus fundamentos morales y sociales. Es ya significativo que en su discurso de Tempelhof al referirse a la introducción del Trabajo Obligatorio, Hitler no aludiese para nada a su aspecto económico, sino exclusivamente a su aspecto moral. Sin embargo, su importancia y trascendencia económica, no por esto quedan aminoradas.

Según Hitler: "El Trabajo Obligatorio ha de tener como misión primordial la de convertir el Trabajo Manual, que hoy se considera como ocupación de índole inferior, en un honor y una honra. Haciendo un paralelo con el concepto de Servicio Militar, ha de recordarse que al principio cuando fue instituido, era considerado como un oficio plebeyo y bajo, y que sólo a través de los años, y de una gran campaña de esclarecimiento entre el Pueblo, llegó a convertirse en un honor y un privilegio. En el Servicio del Trabajo, lo mismo que en el Militar, serán todos los hijos de los pobres como los de los ricos: el hijo del profesor, como el del obrero."

En un libro que el Doctor Helmut Stellrecht, uno de los miembros de la “Comisión para la Organización del Trabajo Obligatorio”, del Partido Nacional-Socialista, acaba de publicar, puede obtenerse una completa estampa de lo que esta nueva Institución llegará a ser. "A ella serán llamados todos los jóvenes alemanes que cumplan veinte años, por el mismo procedimiento que se hace con el Servicio Militar en los países en que éste es obligatorio. El presente año no podrán ser reclutados más que unos 500 mil jóvenes que cumplen los veinte años antes del día 31 de enero, los cuales permanecerán durante seis meses prestando servicio. Pero en el próximo año podrá ser reclutada ya la generación entera (alrededor de un millón de hombres), que servirá un año. Para ello están preparándose y construyéndose grandes cuarteles y albergues en diferentes puntos del campo alternan. Cada “soldado” recibirá comida, uniforme y una soldada de unos 30 céntimos diarios."

También para las mujeres se organizará el Servicio Público. Mas el proyecto se encuentra todavía mucho más atrasado, y ni siquiera está decidido si ha de ser “Voluntario” u “Obligatorio”.

Los “Pflichtiger” (Obligados), como se les ha comenzado a llamar antes de que existan, se dedicarán especialmente a trabajos de beneficio público: mejora, de caminos, limpieza de ríos, alumbramiento de aguas, roturación de terrenos, etc. Según el Doctor Stellrecht: "Diez años después de iniciado el Trabajo Obligatorio, la Agricultura alemana podrá ofrecer una producción superior a la de hoy en 2,500 millones de marcos anuales, mientras que financiar el 'Ejército del Trabajo' apenas si costará unos 1,000 millones anuales."

Toda la crítica que por ahora se haga parece prematura. Se trata, indudablemente, de un gran ensayo de carácter económico, cuyos resultados habrá que esperar con expectación. Saber si los obreros alemanes, que se han negado a formar parte de las concentraciones, mientras han tenido el carácter de voluntarias, se entregarán a ellas entusiasmados, después de que tengan el carácter de obligatorias es bastante dudoso. El nivel de vida del obrero alemán, le hace difícilmente adaptable a experimentos como éste, aun al mismo obrero sin trabajo, cuanto más a la juventud sin diferencia de clases, entre la que se encuentra una parte acostumbrada a una vida confortable. Que éste sea, con arreglo a las esperanzas de Hitler, el procedimiento para “elevar el concepto popular sobre el Trabajo Manual”, no es muy creíble. Y mucho menos que la crisis o el paro forzoso puedan ser resueltos por este camino. Pues la crisis está ocasionada por falta de trabajo y exceso de producción, y el Trabajo Obligatorio no hará sino incrementar este desequilibrio.

Como Institución Pedagógica para que el Nacional-Socialismo pueda educar en los Principios y la Moral del viejo Ejército Imperial a la Juventud, sí que puede ser ya más eficaz.


Augusto Assía; Berlín, mayo de 1933.






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