jueves, 28 de abril de 2016

ADOLF HITLER 108 (color): "La solución de los problemas actuales del mundo depende no solamente de la Pacificación Política, sino también de la Pacificación Económica. Los Tratados deben basarse en una real igualdad y en la honestidad de todos. El Tratado de Versalles no es una solución a los problemas mundiales."



HITLER Y POLÍTICA EXTERIOR

El Canciller Hitler ha empezado su discurso tan esperado a las 15:08 horas:

“La solución de los problemas actuales del mundo depende no solamente de la Pacificación Política, sino también de la Pacificación Económica.

La revisión de los Tratados fue prevista y considerada necesaria por sus mismos autores, y por consiguiente este principio fue legalmente incorporado en las cláusulas del Tratado de Versalles.

La idea de prestar un servicio a los otros pueblos, destruyendo económicamente un Pueblo de sesenta y cinco millones de habitantes, es tan peregrina que nadie se atreve ya a defenderla con franqueza.

Fue aun más absurdo intentar la destrucción de este Pueblo por métodos que, según la Ley de Causa y Efecto, deben, tarde o temprano, conducir a los vencedores a la catástrofe. Si esta nueva organización territorial de Europa hubiese sido ejecutada sobre bases de unas fronteras nacionales reales, entonces quizás los sacrificios de sangre de la Guerra no habrían sido vanos.

Alemania ha cumplido sus obligaciones a pesar de haber previsto que este sacrificio sería de fatales consecuencias.

La Crisis Económica Internacional es una prueba absoluta de la exactitud de estas afirmaciones.

En esa Europa agitada por la Revolución y el terror Comunista creará una crisis grave en el desarrollo del mundo, una crisis de proporciones inconmensurables y de una duración indefinida. El deseo más ardiente de este Gobierno Nacional es impedir el desarrollo del Comunismo con una cooperación internacional sincera y activa.

Rechazamos la responsabilidad de la Guerra, porque esta injusticia significaría la degradación de un gran Pueblo y convertirlo en nación de segunda clase. Esto es lo que se trató de hacer en el momento en que se constituía la Sociedad de Naciones.

Los Tratados deben basarse en una real igualdad y en la honestidad de todos. El Tratado de Versalles no es una solución a los problemas mundiales, pero ningún Gobierno alemán se atreverá a romperlo por su propia voluntad sin poderlo substituir por otro mejor”.


AgenciaFabra”; Berlín, 17 de mayo de 1933.






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