jueves, 28 de abril de 2016

ROBERTO FARINACCI (16): "He aquí el único hombre del Fascismo que, como yo, no sabe contener su lengua y que, fortalecido por su honradez e integridad, sabe siempre hablarle con franqueza al Duce."

Antonino Tringali-Casanova


SE ADELANTA LA HORA DEL GRAN CONSEJO

23 de julio de 1943.- He recibido, cursada por Albini, la invitación oficial para la reunión del Gran Consejo Fascista convocada para mañana, a las 06:00 horas de la tarde en el Palacio de Venecia. Me cito con Scorza y vamos juntos a ver al Duce para hacer planes respecto a los uniformes, orden de sitios y otros detalles, así como para proponerle mi Orden del Día. Grandi se entrevista también con el Duce. En el momento de nuestra entrada, Grandi está pidiendo a Mussolini que sea retrasada la convocatoria del Gran Consejo.

-¿Por qué? - pregunta el Duce.

-Porque, realmente, el momento es grave y mal escogido. Le ruego, Duce, que medite sobre ello. Debe ser necesariamente aplazado.

-¡Nunca, por su vida! - aulló con indignación - ¿Por qué? Usted ha intrigado y se ha arrastrado para imponer una Convocatoria del Gran Consejo, y ahora, porque sus miserables planes no están listos, desea demorar la reunión. ¡No somos peleles!

-Y además - interviene Scorza - ha sido ya tomada la decisión. No podemos volvernos atrás. Es mejor aclarar ciertas situaciones inmediatamente.

-Le ruego, Duce, que estudie el problema cuidadosamente y retrase la reunión para una fecha posterior.

Mussolini se levanta fríamente y fija su mirada en aquel diabólico rostro:

-La proposición del camarada Grandi no será ni siquiera tomada en consideración. Por el contrario, vamos a adelantar la reunión una hora.

Grandi sale echando espumarajos de coraje. Poco después, luego de haber llegado a un acuerdo con el Duce y con Scorza, abandoné yo también la estancia.

Afuera veo a Cianetti, que se siente feliz ante la posibilidad de que la situación sea aclarada. En la Cámara me encuentro con Tringali-Casanova, calmoso y firme como siempre. He aquí el único hombre del Fascismo que, como yo, no sabe contener su lengua y que, fortalecido por su honradez e integridad, sabe siempre hablarle con franqueza al Duce.

Por la noche he vuelto a ver a Cianetti. Me cuenta, riéndose, que Gottardi (29) le ha llamado por teléfono para preguntarle tímidamente cómo había de vestirse para la sesión del Gran Consejo, qué es lo que habría de decir y hacer, dónde debíamos sentarnos cada uno y cuándo había de hablar. Se le notaba bastante azorado y deseaba saber si podía declinar el honor de asistir y marcharse a dormir. Gottardi había hecho ya a Rignardi las mismas preguntas.


(29) Gottardi fue ejecutado en Verona el 11 de enero de 1944. Ocupó en la Política Fascista importantes cargos sindicales. El 24 de julio era Comisario de la Federación Nacional del Trabajo para la Industria Extractiva.



Diario de Roberto Farinacci.







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