lunes, 16 de mayo de 2016

ADOLF HITLER 110 (color): "En general, toda la Prensa se halla conforme en que las manifestaciones del Jefe alemán facilitan el progreso de las negociaciones de Ginebra."



IMPRESIONES EN FRANCIA E INGLATERRA

Continúa comentándose el discurso pronunciado ayer por el Canciller alemán, señor Adolf Hitler, subrayándose el tono generalmente conciliador con el cual el Canciller ha mantenido las reivindicaciones ya presentadas en Ginebra por el señor Rudolf Nadolny.

Se estima que las declaraciones hechas ayer en la sesión del Reichstag constituyen un cambio de frente completo, respecto a los métodos y reintegran al Reich en la práctica de las discusiones diplomáticas normales, cambio que es generalmente atribuido a las decepciones sufridas por los dirigentes del Reich como consecuencia de las conversaciones del Doctor Hjalmar Schacht con el Presidente americano señor Roosevelt, de la estancia del señor Alfred Rosenberg en Londres y, sobre todo, de la advertencia solemne contenida en el reciente mensaje del señor Roosevelt.

De todas maneras, se hace notar la habilidad con que el Canciller, señor Hitler, ha desarrollado su argumentación a fin de impresionar a los espíritus anglosajones y tratar de recobrar en Inglaterra y en los Estados Unidos los apoyos perdidos como consecuencia de los recientes acontecimientos desarrollados en Alemania.

En cuanto a las declaraciones sobre el Tratado de Versalles, existe la interrogante de cómo el Gobierno de Berlín puede conciliar esta moderación con la intensa propaganda realizada contra dicho Tratado, que le ha conducido al poder y si, apoyándose sobre la pasión popular, le será posible conservar por mucho tiempo esta actitud tranquilizadora.

En los círculos competentes no se haría mala acogida al discurso del señor Hitler, si estuvieran seguros de que representa verdaderamente las tendencias profundas de Alemania, por lo que permanecen a la expectativa en espera de las próximas deliberaciones de Ginebra, para fijar su posición. (1)

Dice el “Times” que en el reciente discurso de Hitler se adivina, no ya al Demagogo, sino a un carácter de Estadista. Parece que ha dado la clave para lograr que se vaya a la abolición del largo período de servicio militar del Ejército alemán.

En general, toda la Prensa se halla conforme en que las manifestaciones del Jefe alemán facilitan el progreso de las negociaciones de Ginebra. Así se entiende también en los altos círculos políticos. (2)


Agencias “Fabra(1) y “Reuters (2); París y Londres, 18 de mayo de 1933.







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