viernes, 15 de julio de 2016

PROGRAMA NAVAL: "En relación con el mencionado problema, es objeto asimismo de un examen severo. Objetan algunos, sin embargo, que las últimas construcciones de Alemania e Italia han quebrado la superioridad que tenía Francia."



ESTRATEGIA NAVAL MILITAR

¿Qué resultados concretos arrojará la nueva fase de la Conferencia del Desarme y qué posibilidades de desarrollo otorgará a la Conferencia Económica Mundial que debe reunirse en Londres el 12 de junio? ¿La actitud de los Estados Unidos frente a los problemas graves del momento, todavía poco definida a pesar del mensaje del presidente Roosevelt, se precisará más adelante en forma que no autorice el equívoco? ¿Practicarán los ex aliados una política de sanciones en el caso de que Alemania siga una línea de conducta que no se ajuste a las prescripciones del Tratado de Versalles?

La evidencia del malestar internacional se refleja en la serie de interrogaciones que se mantienen en suspenso y que no son contrarrestadas por ningún elemento afirmativo de índole positiva. Como no sabe hablarse de paz con fundamento, se examinan desde ángulos técnicos perspectivas propias de estados de conflicto. La Prensa italiana comenta ampliamente la significación de las maniobras de la escuadra francesa y alude una vez más a la cuestión de la proporción relativa de las dos flotas, que en realidad domina toda la Política Mediterránea. El tema constituye, desde luego, uno de los problemas esenciales de la Política Exterior de Francia. Italia aspira a la igualdad absoluta con la nación marítima más fuerte del continente, que es Francia. Ya es conocida la tesis francesa en este orden de ideas: la paridad integral la reduciría a un estado de inferioridad en el sector occidental del Mediterráneo y no le sería posible mantener el necesario enlace entre el África del Norte y la metrópoli.

El transporte a la metrópoli de las fuerzas coloniales en caso de conflicto es uno de los puntos neurálgicos de la movilización general francesa. Durante la Gran Guerra combatieron en Europa unos 500 mil indígenas y trabajaron en diversas labores cerca de 200 mil. ¿Representan estas cifras el rendimiento máximo que puede obtener Francia de sus colonias? Seguramente que no, porque su imperio exterior supone una población de cien millones de habitantes (tan sólo Argelia tiene dieciséis millones).

El anuario militar de la Sociedad de Naciones indica que el total del Ejército francés en 1930 era de 29 mil oficiales y 500 mil suboficiales y soldados. Las fuerzas que existen en territorios coloniales o de protectorado, representan 200 mil soldados, a los que es preciso añadir 18 mil irregulares. Claro es que Francia ha organizado las reservas de dichas tropas y en caso de conflicto el apoyo que podrían proporcionar las colonias al Ejército metropolitano sería enorme.

El transporte de dichas fuerzas preocupa a los técnicos y tratadistas militares. No existiría problema si desde los primeros momentos de la movilización Inglaterra combatiera al lado de Francia como en la última guerra. Eliminando esa hipótesis hay que considerar otras. En algunas revistas especializadas hay estos días imágenes evocadoras de una hipotética movilización de las fuerzas de ultramar en el doble supuesto de que Alemania atacara sola a Francia o bien en cooperación con Italia. Los comentaristas estiman que la flota mercante francesa no corresponde ni en tonelaje ni en velocidad a la necesidad de efectuar un transporte rápido e intensivo de soldados. Se impone la construcción de nuevos paquebotes y la sustitución del ‘Atlantique’ y del ‘Philippar’, destruidos por incendio, con unidades de tonelaje análogo.

Como el paso de los transportes por el Mediterráneo, sobre todo por la parte oriental, presentaría riesgos graves, se sugiere la necesidad de concentrar los efectivos de Túnez en los puertos de la costa argelina occidental o incluso en los de Marruecos, para lo cual hay que acondicionar debidamente el trazado de vías férreas y de carreteras transversales entre Túnez y el oeste.

El Programa Naval en relación con el mencionado problema, es objeto asimismo de un examen severo. Su ejecución se ha efectuado a base especialmente de submarinos y de divisiones ligeras. Objetan algunos, sin embargo, que las últimas construcciones de Alemania e Italia han quebrado la superioridad que tenía Francia. Bien es verdad que ésta ha contestado a la toma de servicio del ‘Deutschland’ con la construcción del ‘Dunkerque’, comenzada en diciembre último, y con la de otras unidades más ligeras.

Para que la movilización del Ejército de África se efectúe eventualmente dentro de condiciones satisfactorias, los tratadistas franceses estiman de gran urgencia la construcción de paquebotes rápidos, el acondicionamiento apropiado de las líneas ferroviarias y de carreteras transversales de África del Norte y la realización de trabajos defensivos en Córcega, sin olvidar la instalación de aeródromos, de tipo militar.

En 1914 el transporte de las fuerzas de África se efectuó con total seguridad; pero las circunstancias eran propicias, sobre todo por la vigilancia asidua de la flota británica. Francia asigna a la movilización rápida de sus efectivos de ultramar una importancia bien comprensible.


Juan Aramburu; 25 de mayo de 1933.






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