martes, 16 de agosto de 2016

EL DESARME (17): "Bajo los auspicios del Gobierno Británico, de corazón y con toda sinceridad, debemos esforzarnos poniendo todo nuestro empeño en lograr los objetivos que deben comportar resultados saludables."

Sir John Simon


LLAMAMIENTO DE SIR JOHN SIMON

Esta mañana, el Ministro de Negocios Extranjeros, Sir John Simon, ha abierto el debate sobre Política Exterior, después de ser saludado con calurosos aplausos. Comenzó diciendo: 

“Lo más importante es la cuestión del Desarme y el Proyecto Británico en torno al cual gira, como plan coordinado, toda la discusión, sin grandes dificultades, llegándose a señalar algunas cifras aconsejables.

A pesar de las críticas que se dirigen contra el Proyecto, es evidente que se le ha dado un impulso muy valiente, y el procedimiento adoptado es la única manera posible de hacer que la Conferencia afronte en toda su extensión su problema capital más complicado.

Recuerdo que el señor Benes presentó una resolución recomendando que se adoptase, como se ha hecho, el Plan Británico como base. Me causa profunda satisfacción que el Proyecto Inglés haya tenido esta acogida. Doy las gracias a Francia, Italia, Estados Unidos, y últimamente a Alemania por las declaraciones que hicieron reconociendo dicho Proyecto para trabajar sobre él, y no dudo que siguiendo esta trayectoria se adelantará mucho. Fue necesario convencer a las naciones de que este proyecto contribuiría a la seguridad siempre que se persuadiesen todos de que hay que unirse para llevar a la práctica un Desarme efectivo.

Las recientes manifestaciones norteamericanas tienen un gran valor y son altamente significativas. Las declaraciones de Norman Davis vienen a significar que el principio de la neutralidad inalterable merece ser examinado y modificado, y en efecto, Norteamérica está dispuesta, en determinadas circunstancias, a alterar aquel tenaz principio. Tal cambio equivale a abandonar la actitud de mero espectador indiferente. Es necesario que la Cámara se percate bien de la importancia de esta aportación a la paz.

En los debates de Ginebra, no cabe duda que se está progresando de una manera real. Sin embargo, muchos son los signos adversos que se observan en torno, y sería mucho pedir que el Proyecto Británico, arribara a puerto en una travesía ideal y abordar el convenio sin incidentes. El tiempo no permite estas ilusiones. Sin hacer mención de determinadas declaraciones recientemente hechas hay que tener presente que se han emitido conceptos, verbalmente y por escrito en forma de artículos, que despiertan los más graves temores en las conciencias amantes de la paz.

Lo más grave era que detrás de esas declaraciones podían ocultarse motivos muy razonables de los que se desprendiesen razones para demostrar que en Ginebra había que comenzar por resolver un principio de justicia. Por eso celebro grandemente que Inglaterra tomase la iniciativa de las consultas que han conducido al reconocimiento de la igualdad entre naciones, por lo que respecta al régimen de seguridad.

Todos nos alegramos de los términos de alto Estatismo y de moderación que Hitler adoptó en su discurso reciente, y sería ligero no ver que en estas cosas las palabras no son precisamente obras. Recuerdo otro incidente acaecido durante la última semana. El representante alemán en Ginebra, a instancias de su Gobierno, retiró una enmienda que, de sostenerse, hubiera obstaculizado el logro de una Convención sobre Desarme.

Sería infantil por parte de Inglaterra creer que se ha llegado al comienzo de un arreglo definitivo. Nadie de aquellos que no se ven directamente relacionados en estos problemas, podría apreciar la posibilidad que hay de complicaciones, pero espero que la Cámara me permita decir lo que sinceramente siento y creo: que existe el mejor espíritu en el esfuerzo que últimamente se ha realizado.

La Política Británica de Desarme y las obligaciones que la nación inglesa ha adquirido, por el Pacto de Locarno y la Convención de la Sociedad de Naciones, sostengo que tales obligaciones la nación ha de esforzarse en cumplirlas, pero las naciones amigas del continente han de entender, y nunca será suficientemente entendido, que Inglaterra no puede adquirir nuevas obligaciones en estos momentos que no formen parte de la política de Gran Bretaña.

Toma la nación muy en serio sus obligaciones y su responsabilidad, para que en una forma ligera y especulativa las amplíe. Últimamente nosotros afirmamos que el desarme internacional depende de la Política. Los armamentos son un síntoma, y la manera de hacer desaparecer el síntoma es curar la enfermedad. Es necesario, pues, que para lograr un Desarme efectivo, las relaciones de Europa mejoren por medio del restablecimiento de la confianza y la cooperación, y esta confianza ha de sustituir la rivalidad y la suspicacia.

Bajo los auspicios del Gobierno Británico, de corazón y con toda sinceridad, debemos esforzarnos poniendo todo nuestro empeño en lograr los objetivos que deben comportar resultados saludables”.


Agencia “Reuters”; Londres, 26 de mayo de 1933.








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