sábado, 24 de septiembre de 2016

OBRERO NS: "Ningún Partido ha sabido ofrecerle la felicidad como el Nacional-Socialista. Basta con que sigan a Hitler, él los llevará a la victoria, él les dará Trabajo, Pan y Honra. Entre el Trabajo Manual y el Trabajo Intelectual no hay diferencia categórica alguna, la única diferencia es la de 'Trabajo Bien Realizado' y 'Trabajo Mal Realizado'."



EL OBRERO NS

El Partido Hitleriano se llama además de Nacional-Socialista: Obrero. Ya en 1921 decía Adolf Hitler: "El Partido que logre conquistar las Masas Obreras  será el que durante todo el siglo XX, cuando menos, dirigirá la Política Alemana”. En general, la de conquistar al Proletariado ha sido una tendencia propia de todos los grandes partidos políticos de Alemania después de la Guerra; aparte del Socialista y el Comunista, integralmente obreros, también el Partido del Centro ha formado su extracto con la masa laboriosa de las regiones católicas y sus supremos esfuerzos los ha puesto en fortalecer y ampliar sus ejemplares organizaciones sindicales. Pero ningún Partido ha sabido ofrecerles la felicidad a los obreros con tan vivos y atrayentes colores como el Nacional-Socialista.

Tanto el Comunismo como el Socialismo, con su ideología Materialista, exigen del Obrero un convencimiento y una transformación que sólo puede realizarse a través de un largo y lento proceso, exige del Obrero abnegación y sacrificios. “La liberación de la Clase Obrera no puede ser más que obra de la clase obrera misma”, decía Marx refiriéndose, sobre todo, a la necesidad de que el Obrero se supere a sí mismo, se cultive, haciéndose digno de dirigir los destinos de su país. El Partido del Centro exige del Obrero "generosidad y conciencia, espíritu de concordia con las demás clases y una elevación de la condición del trabajador a través de la maestría en el propio oficio". En cambio el Nacional-Socialismo no exige nada de los obreros y se lo ha ofrecido todo: “Basta con que sigan a Hitler, él los llevará a la victoria, él les dará Trabajo, Pan y Honra”.

La literatura y los discursos Nacional-Socialistas, ya desde que comenzó a iniciarse el Movimiento, están saturados de cantos al trabajo y a los trabajadores. Teóricamente su concepción del trabajo la ha tomado Hitler de una idea Marxista, volviéndola del revés. 

Para Hitler: "Entre el Trabajo Manual y el Trabajo Intelectual no hay diferencia categórica alguna, la única diferencia es la de 'Trabajo Bien Realizado' y 'Trabajo Mal Realizado'. El hombre que ejecuta Trabajo Bien Realizado, sea de la Clase que quiera, merece la atención y el respeto de la sociedad; el que ejecuta Trabajo Mal Realizado, merece su desprecio."

Idealmente, con respecto a la sociedad, es igual el trabajo de un científico que el de un carpintero. Esta especie, de glorificación del trabajo manual, explicada en forma atrayente, le ha conquistado a Hitler no pocos adeptos, sobre todo entre los sectores sociales relegados, recientemente, a la Proletarización por los efectos de la crisis. Estas gentes consideran la glorificación de su trabajo de hoy como una recompensa del empobrecimiento de que han sido víctimas. “Todo se ha perdido, menos el Honor”, podrían exclamar, como insignificantes almirantes, con los inseguros pies sobre la conmovida tierra.

Pero, a pesar de todo, hasta muy recientemente, al Nacional-Socialismo le había permanecido absolutamente cerrado el Sector Obrero que pudiéramos llamar clásico, el Proletariado, propiamente dicho. Hace alrededor de dos años el Nacional-Socialismo pasó de sus formas propagandistas exclusivamente a un periodo ya de organización entre el Proletariado fabril. Fundó, a imagen y semejanza de los Partidos Socialista y Comunista, las “Células de Fábrica”, reunidas en la “Organización Fabril Nacional-Socialista”; la “N.S.B.O.” que tan importante papel está jugando en los acontecimientos de estos días. Hasta el advenimiento de Hitler al Gobierno, las “Células de Fábrica Nacional-Socialistas" realizaban una labor revolucionaria y anti Capitalista, unidas, frecuentemente, a los Comunistas. Basta recordar, por ejemplo, la gran huelga general de transportes de Berlín dirigida por los Comunistas y secundada por los Nacional-Socialistas. Las “Células de Fábrica” estaban en manos de elementos radicales, en su mayoría, que pensaban más en el aspecto Socialista que en los demás aspectos del Programa Hitleriano, precisamente en aquél en que menos Hitler pensaba.

Después del día 30 de enero las “Células de Fábrica Nacional-Socialistas" se convirtieron en una especie de “órganos ejecutivos de la revolución”. En muchas fábricas y empresas arrebataron la dirección de manos de los directores legales o de los mismos dueños, regularon “motu proprio” las condiciones de trabajo y producción, colocaron y despidieron personal, etc. Y comenzaron a plantearle problemas al Gobierno, sobre todo al Ministro de Economía, Hugenberg. Mucho tiempo se ha encontrado el Gobierno perplejo, sin saber cómo atajar los desmanes de las “Células de Fábrica”, que en último término no eran sino consecuencia de la propaganda anterior, sin producir una conmoción antipopular. Por último tuvo que publicar las distintas órdenes prohibiendo la “intervención directa”.

Al mismo tiempo en la N.S.B.O. se ha iniciado un gran movimiento de hostilidad al Gobierno. Numerosos actos de sabotaje se descubren todos los días, aunque se impide que trasciendan a la publicidad. Se ha demostrado que los Comunistas han logrado introducir en las “células de Fábrica Nacional-Socialistas” toda una hábil y complicada red de espías, provocadores y agentes que se han apoderado de muchas de las direcciones de la organización.

Los “Nazis” han destruido los Sindicatos Socialistas, que eran una garantía de lealtad para el régimen constituido, han destruido los Sindicatos Católicos, para ponerlo todo bajo la égida de sus células, y ahora se encuentran con que quienes han revuelto el río y los pescadores resultan ser los Comunistas. Cientos de funcionarios, de miembros de la “N.S.B.O.” han sido encarcelados estos días, pero la maraña Comunista está enzarzada de tal modo en el corazón de las organizaciones obreras Nacional-Socialistas que parece imposible desenmarañarla. Se sabe incluso de organizaciones de la “N.S.B.O.” que se ocupan en imprimir y repartir material Comunista. Un miembro de la “N.S.B.O.”, impresor de la casa Ullstein, ha sido detenido como impresor de la “Bandera Roja” que aparece ilegalmente.

El Nacional-Socialismo ha destruido instituciones seculares, sin percatarse de que la tradición es muy difícil sustituirla. La destrucción de los Sindicatos Socialistas y Católicos, para conquistar a los obreros que formaban en ellos, ha sido un acto que a los pocos días comienza ya a preocupar al Nacional-Socialismo.


Augusto Assía; Berlín, Mayo de 1933.







2 comentarios:

  1. muy buena pagina,y excelentes publicaciones siga adelante!!!.Pero me gustaría saber que de donde saca las fuentes para también leerlas completas...saludos:)

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  2. Por favor, no dejes morir el blog!!!!!

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