martes, 14 de febrero de 2017

ROBERTO FARINACCI (25): "Y puedo asegurar al Gran Consejo Fascista que Hitler se encuentra unido a mí por una amistad personal y profunda, y que nunca, digo nunca, en nuestras conversaciones ha dejado deslizar la sombra de nuestras derrotas o de nuestras desgracias."




X

LA INTERVENCIÓN DE CIANO

25 de julio de 1943:

MUSSOLINI: Oigamos lo que los demás camaradas piensan. Dejemos intervenir a Ciano.

CIANO: Mi actitud respecto a la guerra es enteramente personal.

MUSSOLINI: Aquí no hay sitio para actitudes personales.

CIANO: No, pero deseo explicar el origen de mis pensamientos respecto a esta cuestión. Como iba a decir, he sido, durante muchos años, Ministro de Asuntos Exteriores de la Italia Fascista, y he firmado el Pacto de Acero; he representado al Fascismo en todas aquellas entrevistas con los dirigentes alemanes de las que usted, Duce, estuvo ausente; pero mi verdadera actitud ha sido siempre de resistencia frente a Alemania y favorable a un aflojamiento de lazos con la Wilhelmstrasse (42). Y esto era así porque, a partir de mediados de 1941, después del ataque a la U.R.S.S., me di cuenta de que - según todas las probabilidades - la guerra terminaría sin victorias y sin vencedores, y que sería provechosa para nosotros la decisión de intentar a tiempo recuperar la envidiable posición que tuvimos en el período 1939-40, cuando podíamos haber pedido ventajas a ambos bandos contendientes.

FARINACCI: Tal posición habría sido posible de no haber perdido, en el tiempo transcurrido, gran parte de nuestro prestigio.

CIANO: Está bien. Sin embargo, debemos observar que si Alemania ha alimentado el desarrollo de una violenta antipatía hacia mí, se debe al hecho de que Von Ribbentrop presintió claramente mi decisión de conseguir para Italia más autonomía dentro del Eje. Desde noviembre de 1939, desde la época de mi discurso en la Cámara de Diputados (43) hasta hoy, mis acciones han seguido una línea uniforme. Y las desgracias que me han sucedido después de la infortunada entrevista de Salzburgo, son testimonio de mis afirmaciones.

Personalmente mantengo la opinión de que nuestra liberación de Hitler es obra que no puede ser llevada a cabo por el Duce y sus inmediatos intérpretes y colaboradores. Por esta misma razón apoyo la proposición de Grandi, con la idea de que con la restauración del Rey en todas sus prerrogativas, él puede hacer lo que nosotros, por razones ideológicas, no podemos y no queremos realizar. Naturalmente, no espero que haya otra cosa detrás de todo esto, sino una paz larga y duradera con Hitler; pero es él mismo quien debe buscar y ganar nuestra lealtad. Hasta ahora, nosotros hemos mendigado casi el honor de estar junto a él en la lucha.

MUSSOLINI: Se trata de unas afirmaciones completamente gratuitas por parte de Ciano, quien sabe muy bien cuáles son mis ideas y cuál es mi batalla. Nadie sabe, como yo, el valor que en las relaciones internacionales tiene el concepto de Dignidad. Y puedo asegurar al Gran Consejo Fascista que Hitler se encuentra unido a mí por una amistad personal y profunda, y que nunca, digo nunca, en nuestras conversaciones ha dejado deslizar la sombra de nuestras derrotas o de nuestras desgracias.

CIANO: Eso es cierto en lo que respecta a sus relaciones personales. Pero yo también estoy en condiciones para declarar que la posición de Hitler es la que es. Hitler es un hombre muy extraño y místico. Es cosa segura que se ha rodeado de un famoso Estado Mayor General que nos odia. Nos odia tenazmente desde el 24 de mayo de 1915 (44), y puede ser que desde 1866. A su lado está Von Ribbentrop, que sueña en un Bloque Franco-Germano, quizá a nuestra costa. Von Ribbentrop sabe muy bien que el Duce, obligado por las Potencias Occidentales a apoyar a Hitler, habría preferido, en vez de esta posición, la de ser el creador del Bloque Latino, un bloque Ítalo-Ibero-Francés animado del propósito de defender la libertad del Mediterráneo.

Sin embargo, vuelvo a afirmar que el Rey, al ser repuesto en las más altas responsabilidades de un Soberano en una nación comprometida por una guerra desastrosa, tendrá las manos más libres que nosotros - ligados como estamos a una ideología de premisas germanófilas, en su sentido Nacional-Socialista - y será capaz de conseguir más autonomía y libertad para maniobrar con más facilidad en este complicado asunto.

(42) La Wilhelmstrasse (Calle de Guillermo) es la localización en Berlín, del Ministerio alemán de Asuntos Exteriores y el nombre que por antonomasia se daba al Ministerio.

(43) Famoso discurso en el que el Conde Ciano aludió fríamente en varias ocasiones a Alemania y que fue considerado como la última resistencia italiana a participar en la guerra con el Tercer Reich.

(44) Fecha de la declaración de guerra de Italia a los Imperios Centrales, con los que había formado hasta entonces la Triple Alianza.


Diario de Roberto Farinacci.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!