lunes, 27 de marzo de 2017

EL TRABAJO ALEMÁN (10): "Economía Dirigida es una experiencia de la Guerra Mundial. Un axioma que sólo puede ser llevado a la realidad cuando un gobierno dispone de sus dirigentes capacitados y perfectamente preparados y la dirección autónoma de la Economía."



EL TRABAJO EN LA PAZ Y EN LA GUERRA

La Política Económica Liberal de la época anterior a la Guerra Mundial, se caracterizó en que se tomaron muchas decisiones que no acusaban trabazón, y que, más aún, resultaron contraproducentes en sus resultados, aumentando así el caos económico, ya de por sí existente.

La resultante Política Económica de la actualidad, que acostumbramos a denominar Wirtschaftsplanung (Economía Dirigida), es en su estructura una experiencia de la Guerra Mundial. Todos los países que ante la posibilidad de verse arrastrados a una Guerra prefirieron precaverse, habían resuelto con anterioridad ciertas disposiciones planeadas en el terreno de la Economía Nacional. Consta que, mientras Francia no sólo mantuvo la organización militar económico-política, transformándola y adaptándola a la nueva época de post-guerra, en Alemania nadie se ocupó de esos asuntos. Por consiguiente, la organización alemana es de muy reciente data. A pesar de ello, o tal vez precisamente por esa circunstancia, sus resultados en la práctica fueron tan notables.

Si bien poseída de la idea (compartida seguramente por cualquier Estadista o Soldado) de concluir rápidamente una Guerra eventual, la Alemania Nacional-Socialista tuvo buen cuidado de apartarse de optimismos exagerados en ese sentido. El objeto de la Economía Dirigida se concretó especialmente a la organización sólida de una Economía Nacional, que no solo en la Paz sino también en tiempos de Guerra asegurara en forma absoluta la existencia del Pueblo alemán.

Un axioma que sólo puede ser llevado a la realidad cuando un gobierno dispone de sus dirigentes capacitados y perfectamente preparados y la dirección autónoma de la Economía, uniforme en su estructura, obedece sin miramientos las órdenes supremas del Estado. Esa condición imprescindible para garantizar el éxito de las disposiciones en caso dado, han sido obtenidas en incansable y eficiente labor. Esa organización constituida en tiempos de Paz para los sectores del Trabajo, la Agricultura, la Industria y las materias primas, está ahora dando sus frutos en trance de Guerra. 

La Administración del Trabajo está supeditada a las Oficinas Comunales del Trabajo como instancia intermedia. Como base fundamental de la Administración del Trabajo se creó, en 1935, la Libreta de Trabajo. No es posible obtener una ocupación en Alemania sin esa Libreta. Su creación no sólo permite establecer fehacientemente los brazos disponibles, sino que constituye a la vez la base para el plan de movilización y distribución de esos brazos. Las Oficinas del Trabajo, a la vez de ser las únicas reparticiones autorizadas para mediar entre Empleador y Empleado, disponen como central absoluta la distribución de los empleados u obreros desocupados en los ramos del Comercio o de la Industria en concordancia con la necesidad o la urgencia para los intereses de la nación.

Como repartición suprema en ese sentido, han dispuesto en los comienzos de la Guerra que las renuncias o despidos del Trabajo no pueden realizarse sin su consentimiento previo. Con ello se ha obtenido la disminución de inoportunos cambios de empleos o de ocupación. En esa forma se ha desarrollado metódicamente la distribución del Trabajo y se ha enfrentado el problema de la escasez de brazos con redistribuciones que, ante la imperativa voz del momento, correspondía hacerse en favor de la Industria Armamentista. Del bienestar y del asesoramiento de los empleados y obreros se ocupa con su reconocida y eficiente labor el Frente Alemán del Trabajo.


Dr. Alexander Görner; de su obra “La Economía de Guerra del Reich (1914-1939).







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