viernes, 10 de marzo de 2017

ROBERTO FARINACCI (28): "Tanto la Wehrmacht como nuestro Ejército tienen tantas glorias pasadas y presentes en sus estandartes como para poder superar fácilmente ciertos obstáculos que, en el fondo, no son otra cosa que pura ficción. Lo que importa es vencer, sólo vencer."



EL COMPLOT DE LOS GENERALES

25 de julio de 1943.-

FARINACCI: Por consiguiente, exijo resueltamente la dimisión de Ambrosio, para seguir con una investigación suplementaria sobre el complot de nuestros Generales y para llegar a la unión material de nuestros mandos militares con los alemanes. En la Guerra de 1914-1918, la superioridad inicial de las potencias centrales - como han sostenido unánimemente los historiadores - se basó en el mando unificado, que pidieron los alemanes. Después de la crisis general de la Entente, en 1917, las laboriosas negociaciones, desarrolladas durante dos años, terminaron con la unificación del Mando Interaliado encargado de asumir todos los deberes y responsabilidades de los precedentes mandos individuales de los aliados. En esta Guerra, nuestros enemigos - los anglo-franceses primero y los anglo-norteamericanos después - han logrado llegar a una unidad de mandos y de propósitos políticos y guerreros.

El Eje ha llegado a esta misma conclusión en el mando político gracias al Duce y al Führer. Pero nos encontramos en una situación de “cero absoluto”, a este respecto, en el aspecto militar, con los resultados que todos podemos ver. (47) Hemos sentido los efectos de un orgullo desplazado y de unas estúpidas suspicacias. Tanto la Wehrmacht como nuestro Ejército tienen tantas glorias pasadas y presentes en sus estandartes como para poder superar fácilmente ciertos obstáculos que, en el fondo, no son otra cosa que pura ficción. Lo que importa es vencer, sólo vencer.

Además pido, como también lo hace justamente el Camarada Grandi, que el Rey y la Casa Real sean llamados a escena y que se solicite de ellos que compartan el honor y la responsabilidad de la Guerra, la cual, si logramos la victoria, servirá para hacer de la Casa de Saboya una de las más gloriosas dinastías reinantes en Europa.

De acuerdo, Camarada Grandi, en que se aplique el artículo quinto de la Constitución. (48) Pero me gustaría ver rectificada su proposición allí donde dice: “Su Majestad asumiría la suprema decisión en la iniciativa por el honor y la salvación de la Patria” con la adición de una sola palabra: “Fascista”, al lado de la de “Patria”. De tal manera que pudiéramos restaurar, en sus altas responsabilidades, a Víctor Manuel en los siguientes términos:

“... por la salud y el bienestar de la Nación, nosotros, Fascistas, restauramos a Su Majestad en los poderes y prerrogativas que le pertenecen, sobre la base de la Constitución del Rey Carlos Alberto; pero hacemos esto solamente con la condición de que luchará junto a nosotros por la grandeza de la Italia Fascista.”

CIANO: Semejantes tecnicismos son indignos de estos momentos.

FARINACCI: No es cierto. Con la proposición de Grandi, si el Consejo la aprueba, el Rey puede decir: “Muy bien. Los Fascistas del Gran Consejo han convertido en minoría a Mussolini y al Gobierno fascista. Por consiguiente, estoy en condiciones de formar un nuevo Gobierno, hasta con anti-Fascistas, ya que ustedes, por su votación, no me han ligado al Fascismo, sino solamente a los destinos de la Patria.”

(47) El autor del “Diario” pone aquí de manifiesto un hecho indudable de la pasada Guerra: la absoluta, separación de funciones de los Altos Estados Mayores italiano y alemán, que no obraron - ni aun en los días de la batalla de Sicilia y del Sur de la Península - jamás de común acuerdo.

(48) El artículo 5° de la Constitución (Estatuto Fundamental del Reino de Cerdeña del 04 de marzo de 1848), base de la proposición de Grandi, decía: “Corresponde solamente al Rey el Poder Ejecutivo. Será el Jefe supremo del Estado, mandará, todas las fuerzas de tierra y mar, declarará la guerra y hará los Tratados de Paz, de Alianza, de Comercio y otros, poniéndolos en conocimiento de las Cámaras en tanto el interés o la seguridad del Estado lo permitan y uniendo a aquéllos las oportunas comunicaciones. Los Tratados que representen una carga para las finanzas o una modificación del territorio del Estado, no tendrán efecto sino después de haber recibido el asentimiento de las Cámaras.”


Diario de Roberto Farinacci.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!