sábado, 20 de mayo de 2017

ROBERTO FARINACCI (31): "Ustedes se han dedicado durante varias semanas a agitaciones en favor de su proposición, que estuvieron preparando durante meses. La organización de esta traición ha sido preparada muy cuidadosamente."



LA OPINIÓN DE UN JURISTA FASCISTA

25 de Julio de 1943.-
DE MARSICO: Debo decir que dentro de mí, en esta noche, hay algo que desea hablar, y es el jurista acostumbrado, durante largos años de práctica, a investigar introspectivamente dentro del bien y del mal. Es el jurista que hay en mí, que me arrastra a separar cuidadosamente lo que está permitido de lo que se encuentra prohibido, lo justo de lo injusto, el que habla esta noche. La proposición presentada por Grandi debe ser estudiada, no sólo desde el punto de vista político, sino también desde el que concierne a la Ley Constitucional.

FARINACCI: ¿Quiere usted decir la Ley Constitucional Fascista?

DE MARSICO: Por lo que a mí me es dado conocer, sólo hay una Ley Constitucional Italiana: la que se basa en la Constitución de 1848. El artículo quinto de esta Constitución es un artículo sagrado, que - quizá por mil justas razones - ha sido, sin embargo, violado hasta ahora por el Fascismo. La restauración de la Constitución puede significar la aclaración de competencias en esa extraña “Diarquía” que forman la Corona y el Fascismo. El Rey, reincorporado a sus deberes, debe ser también restaurado en sus derechos.

(De Marsico se extiende en una larga y jurídica disertación para demostrar la legitimidad de la proposición de Grandi).

BOTTAI: Después de tanta sabiduría demostrada por el Camarada De Marsico, me temo que voy a ser incapaz de hacer brillar tan bien mis pequeños conocimientos. Hablaré como un Camarada a otro Camarada. Y hablo como un respetuoso discípulo del Duce, que es maestro y guía en los más apasionados instantes y que es también el intérprete más iluminado de nuestros destinos nacionales.

MUSSOLINI: Insisto en que no haya adulaciones.

BOTTAI: Usted, Duce, sabe que mis palabras no son baja adulación, sino la verdad que nace del corazón. De todos modos, paso a la discusión directa de la proposición. No puedo hacer otra cosa que aprobar plenamente lo que el Camarada Grandi ha escrito en su proposición. Nosotros, los verdaderos Fascistas...

FARINACCI: ¡Oh, basta!

BOTTAI: ¿Qué quiere usted decir?

SCORZA: Que debe usted ir y preguntar a los jefes de las Escuadras Romanas (escuadristas) si realmente es usted un verdadero Fascista.

BOTTAI: No sé hasta qué punto tienen autoridad los escuadristas romanos para enseñarme a mí lo que es el Fascismo. Yo puedo ser maestro, no sólo de ellos, sino también de muchos Camaradas que se sientan en esta sala.

FARINACCI: En la reunión del 21 de abril, en el Teatro Adriano, no era usted tan rápido en sus contestaciones. (50) Parece ser que allí le dieron una buena lección. También parece que en aquella reunión aprendió usted, por lo menos, a permanecer callado y quieto y a palidecer. Fue usted entonces la “comidilla” principal de toda Roma.

BOTTAI: Con sus interrupciones, Farinacci pretende practicar una táctica de obstrucción. Quiere dividir a los Fascistas en dos campos, comenzando por los miembros del Gran Consejo.

FARINACCI: Ésa es una afirmación desvergonzada y un intento de coartada, al mismo tiempo que una maniobra para lanzar la responsabilidad sobre mí. Pero estoy acostumbrado, y mis espaldas son bastante anchas. De cualquier modo, el propósito es infantil. No he sido el primero en hablar. El Duce y los Camaradas De Vecchi, De Bono, Ciano y Galbiati han hablado ya y han expresado distintas opiniones. Ello sin contar con que ustedes - Bottai, Grandi y compañía - se han dedicado durante varias semanas a agitaciones en favor de su proposición, que estuvieron preparando durante meses. La organización de esta traición ha sido preparada muy cuidadosamente…

MUSSOLINI: Farinacci, usted exagera, como siempre.

 (50) El 21 de abril, escuadristas partidarios de Scorza y Farinacci interrumpieron en diversas ocasiones a Bottai en el curso de un mitin Fascista.

Diario de Roberto Farinacci.





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