sábado, 2 de septiembre de 2017

CRISIS ECONÓMICA (11): "El momento es de gran tensión y dramatismo, pues del éxito de la Conferencia se hace depender el restablecimiento de la prosperidad y el progreso en el mundo. Y ya veremos que se empieza por el cómodo método de aplazar incógnitas, dando largo al tiempo."


EL NUDO INSOLUBLE DE LAS DEUDAS

La causa fundamental, teórica, del desequilibrio económico-financiero estriba en los atentados contra los principios inviolables de la Producción, la Distribución y el Consumo. Una Guerra, en los presentes tiempos de correlación indispensable de actividades entre los pueblos, equivale a un atentado contra aquellos sanos principios. Así es que los estados de incubación prebélica entrañan, ya larvada, una futura crisis. La construcción de armamentos rompe el ciclo indefinido de la Producción, ya que el arma económicamente muere en sí misma. ¿Qué no decir de la aplicación de ese material negativo a sus fines militares?

(El caso de Japón es distinto de los conflictos entre primeras potencias productoras. Las armas japonesas se mueven contra un desigual, en función de un ideal de expansión económica. Y aun así, únicamente nos hallamos ante el primer acto de esa estruendosa experiencia.)

Esto quiere decir que Europa (si bien obra acuciada por factores de penuria trágica) está en lo cierto al proclamar que el primer paso hacia el saneamiento mundial debe ser el saldo de todo el lastre de la Gran Guerra. El público mundial conoce el carácter egoísta que tiene ese diálogo transatlántico sobre el pago de los vencimientos semestrales. Cuando Mac Donald consiguió reducir a Francia al perdón virtual de las reparaciones alemanas, parecía que el mundo había entrado en un camino de saludable rectificación. Pero inmediatamente los Estados Unidos hicieron presente su voluntad de no vincular sus créditos a ninguna medida comprometedora.

Liberada Alemania de sus cargas por reparaciones, Inglaterra, que fue la inductora de Francia a este perdón, se encuentra en difícil postura. Mac Donald creyó que podría arrastrar a Washington a obrar con igual generosidad respecto a sus deudores. Pero la resistencia de la opinión y las Cámaras ha impedido a Roosevelt aceptar la idea de anular ese grave lastre. En Londres han hallado una fórmula que tiene mucho de contorsión y que consiste en entregar (vencimiento del 15) diez millones de dólares como fianza, en tanto Washington se reserva el derecho a un nuevo estudio del problema. Pero en las nuevas conversaciones de Washington, Norteamérica ya no podrá decir a Europa que empiece ella por aclarar sus cuentas.

Francia no se ha preocupado tanto, y se mantiene tan inconmovible como en diciembre; es decir, no paga. ¿Y se avendrá a ir en nueva peregrinación a la Casa Blanca? Su lógica estriba en no separar la cuestión de las deudas de la de las reparaciones.

La idea principal de Inglaterra al pensar en la Conferencia Económica fue acabar con ese origen de anomalías representado por las deudas de guerra pendientes. Todo está fundamentalmente como antes. ¿Creen sinceramente los Estados Unidos que excluyendo este problema de los debates de Londres avanzarán mucho los demás trabajos? El momento es de gran tensión y dramatismo, pues del éxito de la Conferencia se hace depender el restablecimiento de la prosperidad y el progreso en el mundo. Y ya veremos que se empieza por el cómodo método de aplazar incógnitas, dando largo al tiempo.


La Vanguardia; 16 de junio de 1933.






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